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Friday, January 20, 2012

Se hizo pecado por nosotros (Por John MacArthur)







"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."  -- 2 Corintios 5:21 


 Este versículo tiene solo quince palabras en el original griego pero esas quince palabras expresan la doctrina de la sustitución como ningún otro versículo en la Biblia. Ese concepto de la sustitución está en el corazón del evangelio. ¿Quién fue el que no conoció pecado? Solo hubo una persona que viviera sin pecado y esa fue Jesús. Dios hizo que Jesucristo, quien nunca pecó, se hiciera pecado por nosotros.

 ¿Qué significa que dios hizo que Cristo se hiciera pecado? 

Algunos enseñan que en realidad Jesucristo se convirtió en un pecador en la cruz y por lo tanto fue castigado en la cruz. Algunos incluso enseñan que Jesús tuvo que ir al infierno durante tres días para pagar por esos pecados y después de pagar por sus pecados, se le permitió que resucitara de los muertos. Nada de eso es verdad. 
 
 En la cruz, Jesucristo tenía que ser el Cordero sin mancha, el sacrificio perfecto. En l cruz seguía siendo sin defecto. Él fue santo en la eternidad antes que fuera humano, luego vivió una vida santa y sigue siendo santo en la eternidad. Para seguir siendo plenamente dios y plenamente humano, Cristo tenía que permanecer santo, sin defecto y separado de los pecadores. ¡Él es el único que no conoció pecado, y basta! No es simplemente uno que no conoció pecado hasta la cruz. 


 Cuando la Biblia dice que Cristo se hizo pecado significa solo en cierto sentido; que Dios lo trató como si fuera un pecador, aunque no lo era. Permítame ser más específico. En la cruz, Dios trató a Jesús como si Él hubiera personalmente cometido cada pecado de cada persona que creería en Él, aunque en realidad no había cometido ninguno. Eso es lo que significa la sustitución. Jesucristo como nuestro substituto, llevando nuestro castigo. Como ya nos mostró Isaías 53, Dios puso el castigo por nuestros pecados sobre Él, aunque Él era el Hijo de Dios sin pecado. 

 El resto del versículo nos dice la razón por la que Cristo fue hecho pecado por nosotros. Lo fue para que pudiéramos ser justicia de Dios en Él. Ese es el otro aspecto de la sustitución. Dios trató a Jesucristo como si fuera un pecador para podernos tratar como si fuéramos justos. 

 ¿Se ha preguntado alguna vez por qué Jesús tenía que venir al mundo y vivir treinta y tres años cuando casi no tenemos información alguna de sus primeros treinta años? ¿Por qué tuvo que molestarse con esos treinta años? Si yo hubiera sido Dios, podría haber dicho: “Hijo, necesito que bajes y mueras por los pecados de todos los que han de creer. Solamente llevará un fin de semana. Bajas el viernes para que seas crucificado, sales del sepulcro el domingo y puedes volver”. Si su único propósito era la muerte y resurrección, ¿para qué los primeros treinta años? 

 He aquí la respuesta: Jesús dijo cuando iba a ser bautizado por Juan que debía cumplir toda justicia. Él estuvo haciendo eso durante toda su vida, llevando una vida plenamente justa. Hebreos 4:15 dice que Él fue tentado en todo como lo somos nosotros pero sin pecado. Fue tentado como niño, como joven y como adulto pero no pecó. 
 
 ¿Por qué tuvo que llevar esa vida sin pecado? Para que su vida sin pecado se acreditara en nuestra cuenta. Esa es la doctrina de la sustitución: Que la vida sin pecado de Jesucristo pudiera dársele a usted, o serle “imputada”. En la cruz, Dios trató  Jesús como si él viviera la vida de usted, de modo que Dios pueda tratarlo a usted como si viviera la vida de Jesucristo. Ese es el meollo del evangelio.




Extracto del folleto “El corazón de la Biblia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial “Portavoz".

Sunday, January 15, 2012

Conversión a Cristo (Por John Piper)


Mateo 13:44–46
El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. 45El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

La semana pasada vimos la infinita y maravillosa felicidad de Dios, que es el fundamento del hedonismo cristiano. Dios es feliz porque Él toma un placer perfecto en la excelencia de su propia gloria, especialmente en la manera en que se refleja en su divino Hijo. Dios es feliz porque Él es soberano, y de esta manera puede sobrepasar cada obstáculo a su deleite. Y la felicidad de Dios es el fundamento del hedonismo cristiano, porque así Él derrama sobre nosotros su misericordia. Cuando Dios llama a un hombre o mujer a Él, no es porque Él tiene necesidad de dar aquel amor que Él comparte. Nosotros concluimos la semana pasada diciendo que no todo el mundo puede compartir eternamente el gozo, porque existe una condición que nosotros debemos conocer. La condición es que nosotros debemos obedecer el mandamiento: "Deléitate asimismo en el Señor". (Sal. 37:4). Pero muchas personas toman más deleites en las riquezas, en la venganza y en la recreación más que en Dios. Ellos no han compartido la misericordia de Dios; ellos están perdidos. Lo que ellos necesitan es convertirse a Cristo, que no es más que convertirse al hedonismo cristiano, eso es lo que quiero hablar con ustedes en esta mañana.

Alguno puede preguntar: Si el punto crucial es la conversión, ¿por qué no simplemente decimos, "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo?". ¿Por qué traemos esta nueva terminología del hedonismo cristiano? Es una buena pregunta. Aquí está mi respuesta. Nosotros vivimos en una sociedad superficialmente cristianizada, donde miles de personas perdidas piensan que ellos creen en Jesús. En muchos de mis testimonios a los inconversos y a los cristianos nominales, el mandamiento "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo", es virtualmente sin significado. Borrachos en las calles, dicen que lo son. Parejas no casadas que duermen juntos, dicen que lo son. Personas mayores que no han disfrutado de la adoración y la comunión, dicen que lo son. Todo tipo de persona amante del mundo que asiste a la iglesia, dice que lo es. Mi responsabilidad como predicador de la palabra de Dios y profesor de la iglesia, no es sólo repetir la preciosa sentencia Bíblica, es hablar la verdad con palabras que pueden atrapar sus conciencias y ayudarlos a sentir su necesidad de Cristo. Lo que trato de hacer es tomar una enseñanza tan descuidada y tan esencial de las Escrituras y hacerla tan clara como pueda, con la esperanza de avivar algunos corazones.

Antes de concentrarnos en la conversión debemos revisar grandes verdades sobre la realidad que hacen de la conversión algo necesario. La primera verdad que debemos enfrentar como seres humanos es que Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos. La mejor evidencia de esto está en tu propio corazón y vida. ¿Por qué automáticamente pasas juicio sobre una persona que te desprecia cuando le haz hecho un favor? Automáticamente hallamos a una persona culpable cuando no ha tenido gratitud hacia aquel que le ha demostrado gran misericordia. ¿Por qué? Sabes que sería totalmente insatisfactorio contestar diciendo: Me siento así, meramente porque me castigaban cuando niño por no decir gracias. No permitimos que se salgan con la suya tan fácilmente. La rapidez con que nuestros corazones juzgan a personas desconsideradas, nos hace testificar sobre nuestra verdadera creencia: ¡Los ingratos son culpables!

La verdadera razón por la que nuestros corazones responden de esta manera es porque somos creados a imagen de Dios. Tu sentimiento de juicio, el cual de una manera automática, me hace culpable si yo te ignoro después que tu salvar a mi hijo de ahogarse, es la voz de Dios en ti. Un aspecto de la imagen de Dios en ti, es que involuntariamente te encuentras considerando la gratitud como una obligación. De esta manera, sabes en tu corazón que hay un Dios a quien debemos gratitud. Sería demasiado hipócrita pensar que Dios espera menos gratitud por sus dádivas que tú por las tuyas. "Oh, dale gracias a Dios, porque Él es bueno: porque para siempre es su misericordia" (Sal. 107:1). De esta manera, si simplemente tienes un estándar moral en el cual automáticamente atacas al prójimo, no serás capaz de escapar del hecho de que la ley de Dios está escrita en tu corazón y dice: Una criatura le debe a su creador afecto de gratitud en la medida de su dependencia a la bondad de Dios.

Esto nos lleva a nuestra segunda y gran verdad, la cual los humanos debemos empezar a enfrentar: Nosotros no nos imaginamos, ni hoy ni mañana, la profundidad, intensidad y consistencia de la gratitud a Dios pertenece como el creador nuestro. Ni siquiera necesitamos la Biblia para entender que somos culpables de ingratitud. Sabemos que no hemos rendido a Dios lo que nosotros mismos demandamos de los demás. Nosotros sabemos que el sentimiento de juicio en nuestros corazones con el cual encontramos a las demás personas culpables por ingratitud, nos reta a ser testigos vivimos de que Dios nos encuentra culpables por nuestra asombrosa ingratitud hacia Él. Si nosotros silenciamos este testigo en nuestros propios corazones, la Escritura lo hace más claro en Romanos 1:18-21.

"La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que retienen la verdad de Dios con injusticia...y aunque conocieron a Dios no le glorificaron como Dios, ni le dieron gracias por lo que Dios los entregó a una mente reprobada".
Cuando cada humano se presente frente a Dios para dar cuenta de su vida, Dios no tendrá que usar alguna sentencia de la escritura para enseñar a las personas su propia culpa y su estado de condenación. El simplemente preguntará 3 cosas:
  1. ¿No fue lo suficientemente claro en la naturaleza que lo que tuviste fue un regalo, como mi criatura dependiste de Mi para respirar y para vivir y en todo?
  2. ¿No fue el sentimiento de juicio en tu propio corazón siempre encontrar a los demás culpables cuando fueron ingratos y debieron ser agradecidos frente a una misericordia?
  3. ¿Ha sido tu vida llena de alegría y gratitud en proporción a Mi misericordia hacia ti?
El caso queda cerrado.

La tercera gran verdad con la que nos debemos enfrentar es la ira de Dios sobre nosotros por nuestra gran ingratitud. Nuestro propio sentimiento de juicio requiere que la cuenta moral del universo sea resuelta. Nosotros no permitimos indignaciones en contra de nuestro propio carácter de ser barridos debajo de la alfombra, ¡cuánto menos Dios! La rectitud de Dios significa que Él sostiene la grandeza de su gloria. Cuando nosotros por nuestra ingratitud desechamos la gloria de Dios, la cuenta de justicia debe ser resuelta. El hombre merece más que un gato. De esta manera puedes ir a la cárcel por difamar el carácter de un hombre, pero nadie ha sido condenado por calumniar un gato. Dios merece más que un hombre y de esta manera la difamación de su carácter a través de marcas grotescas de nuestra ingratitud, nos lleva a la sentencia de la destrucción eterna. La paga del pecado es la muerte eterna (Rom. 6:23).

La noticia más terrible en el mundo es que hemos caído bajo la condenación de nuestro creador y que Él está unido a su propia justicia y carácter para preservar la gloria que Él merece, mostrando su ira por el pecado de la ingratitud. Pero hay una cuarta gran verdad y es que, ninguno puede aprender ni de la naturaleza o de sus propias conciencias, la gran verdad que debe ser dicha a nuestro prójimo, predicada en nuestras iglesias y llevada por los misioneros: Llamada, las buenas noticias que Dios ha decretado, de tal forma que podamos satisfacer las demandas de su propia justicia sin condenar a toda la raza humana. Él la ha tomado sobre Sí, sin tomar en cuenta algún mérito en nosotros, para ejecutar nuestra salvación. La sabiduría de Dios ha ordenado una forma para que el amor de Dios sea llevado a nosotros de tal forma que su rectitud no sea comprometida. ¿Es eso sabiduría?

"Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles necedad; más para los llamados tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23-24).

Cristo Jesús, el Hijo de Dios crucificado, es la sabiduría de Dios, por la cual el amor de Dios puede salvar a pecadores de su ira y al mismo tiempo demostrar su justicia.

Romanos 3:25-26 dice: "A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre mediante la fe, como evidencia de su justicia, a causa de haber pasado por alto, Dios en su tolerancia, los pecados pasados, con el propósito de demostrar su justicia en nuestro tiempo presente, a fin de que el sea justo, y El que declara justo al que es de la fe en Jesús". “A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, a fin de demostrar su justicia, porque en su tolerancia Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.”

¿Cómo puede Dios exonerar a pecadores que han sido malagradecidos de su gloria y no han demostrado respeto a su justicia ni tampoco se han comprometido con su gloria? Respuesta:
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en El" (2 Cor. 5:21).
“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Cor. 5:21).
"Mandando a su propio Hijo de la carne corrompida por el pecado, El condenó el pecado en la carne" (Rom. 8:3).
“...enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne,” (Rom. 8:3).
"Cristo mismo llevó nuestros pecados en el madero"(1 Ped. 2:24).
“y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz,...” (1Ped. 2:24).
"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios"(1 Ped. 3:18).
Si la noticia más terrible del mundo es que hemos caído en juicio de condenación de nuestro creador y Él está unido al carácter de su justicia para preservar la gloria que Él merece sacando su ira hacia el pecado de nuestra ingratitud, entonces la mejor noticia en todo el mundo (¡El evangelio!) es que Dios dictó sentencia sobre su Hijo en nuestro lugar (Gal.3:13) y así demostró su justicia que está unida a su propia gloria y así, ¡seguir salvando a pecadores como yo!.

Pero no todos los pecadores. No todos han sido salvados de la ira de Dios porque Cristo solo murió por los pecadores. Esta es la quinta gran verdad que nosotros debemos oír: Existe una condición que debes conocer para poder salvarte. Yo quiero enseñarlo como mi último punto, que es convertirse un hedonista cristiano, que es la parte esencial de esta condición.

"¿Qué debo hacer para ser salvo?". Esta es probablemente la más importante pregunta que cualquier humano debe hacerse. Veamos por un momento las diferentes maneras en la que Dios contesta esta pregunta en su palabra. La respuesta en Hechos 16:31 es "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". La respuesta en Juan 1:12 es que debemos recibir a Cristo: "Todo aquel que le recibe...Él le dio potestad para convertirse en hijo de Dios". La respuesta en Hechos 3:19 es, "arrepiéntete"; esto es, dale la espalda al pecado (arrepiéntete para que tus pecados sean borrados). La respuesta en hebreos 5:9 es obediencia a Cristo. “Jesús se convirtió en la fuente eternal de salvación a aquellos que le obedecen.”

Jesús mismo respondió la pregunta de varias formas. Por ejemplo, Él dijo en Mateo 18:3, que hacerse como un niño es una condición para la salvación:
“Verdaderamente te digo a ti, a menos que no te conviertas en un niño, no podrás entrar a reino de los cielos.”
En Mateo 8:34-35. La condición de auto negación es perder el deseo de las cosas de este mundo por la vida en Cristo.
“Si cualquier hombre viene a mi, que se niegue a si mismo, tome su cruz y sígame. Por que cualquiera que quiera salvar su vida la perderá; y cualquiera que pierda su vida por causa del evangelio, la salvará.”
En Mateo 10:37 Jesús dice que la condición es amarlo más a Él, que a cualquier otra persona:
“Aquel que ame más a padre o madre más que a Mi no me Merece a Mi y el que ame a hijo o a hija más que a mi, no me merece a mi.” (Ver a 1 Corintios 16:22; 2 Timoteo 4:8)
Lucas 14:33. La condición para la salvación es que seamos libres del amor a nuestras posesiones: “Cualquiera que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser mi discípulo.”

Existen condiciones en el nuevo testamento que dicen que debemos conocer para así beneficiarnos de la Muerte de Cristo y ser salvados. Nosotros debemos creer en Él, recibirle, volvernos de nuestros pecados, obedecerle, humillarnos a nosotros mismo como niños, y amarle más de lo que amamos a nuestra familia, nuestras posesiones en esta vida. Esto es lo que significa ser convertido a Cristo. Y esto solamente es el camino de una vida eterna.

¿Pero qué es lo que mantiene estas promesas? ¿Qué las une? ¿Qué cosas impiden a una persona hacerlas? Yo creo que la respuesta está en la parábola de Mateo 13:44.

El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo, que un hombre descubrió y lo ocultó: entonces por el gozo que tiene, va y vende todo lo que tiene y compra ese Campo.

Esta parábola describe cómo una persona es convertida y traída al reino de los cielos, él descubre un tesoro y es llenado de gozo lo cual hace que venda todo lo que tiene de tal forma que pueda tener ese tesoro. Tú te conviertes a Cristo cuando Cristo se convierte en el tesoro de tu corazón y tu santo gozo. El nuevo nacimiento de esta santa afección es la raíz común de todas las condiciones de la salvación. Nosotros nacemos de nuevo-convertidos-cuando Cristo se convierte en el tesoro en el cual encontramos el más grande deleite que es confiar en Él, obedecerle y convertir esto en nuestro hábito normal.

Algunos pueden decir en contra del hedonismo cristiano: “es posible tomar esta decisión por Cristo sin el incentivo del gozo” Yo lo dudo. Pero este tema en esta mañana no.” Puedes tomar la decisión por Cristo sin el incentivo del gozo; pero... ¿pudieras tú? ¿Te haría algún bien en el caso que pudieras? ¿Existe alguna evidencia en las escrituras de que Dios aceptaría a personas que vienen a Él por cualquier otro motivo que no sea el deseo de agradarle a Él? Algunos dirían: “Nuestro propósito de vida debiera ser agradar a Dios y no a nosotros mismos”, “¿pero qué es lo que agrada a Dios?” Hebreos 11:6.
Sin fe es imposible agradar a Dios. Para cualquiera que quiera estar cerca de Dios debe creer que Él existe y que Él recompensa a aquellos que le buscan.

Tú no puedes agradar a Dios, a menos que tú vengas a Él buscando recompensa.
Qué fue lo que Cristo le dijo a Pedro cuando Pedro se enfocó en su auto negación sacrificial y dijo: “nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mateo 19:27), Jesús vio su orgullo: “Nosotros hemos hecho la heroica decisión de sacrificarnos por Jesús”. Y ¿Cómo Cristo sacó ese orgullo del corazón de Pedro? Él dijo:
No existe alguno que haya dejado todo por mí que no reciba su recompensa… Ahora y en la vida eterna.
Pedro si tú no vienes a mí, por que soy el más grande tesoro, que todas esas cosas que tú has dejado, entonces tú nunca has venido a mí, tú sigues enamorado de tu autosuficiencia. Tú no te has convertido en un niño para el beneficio de su padre. Es este orgullo, que quiere ser más que un bebé; buscando la justicia, paz y gozo de nuestro Cristo. La condición de la salvación es que tú vengas a Cristo y busques la recompensa y que encuentres en el tesoro de tu corazón que es un santo gozo.

Para resumir: existen cinco grandes verdades que cada ser humano necesita para que se adueñe de estas cosas:

Primero: Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos.
Segundo: Ninguno de nosotros siente lo profundo, lo intenso y lo consistente de la gratitud que le debemos a nuestro creador.
Tercero: Nosotros entonces estamos bajo la justa condenación de Dios. Nuestro propio sentimiento judicial nos enseña que somos culpables.
Cuatro: En la muerte de Cristo Jesús por nuestros pecados Dios ha hecho la manera de satisfacer las demandas de su justicia y alcanzar la salvación de su pueblo.
Finalmente, la condición que nosotros debemos tener para beneficiarnos de esta grande salvación es que nosotros seamos convertidos a Cristo.- y conversión a Cristo es lo que pasa cuando Cristo se convierte en tu tesoro y en el santo gozo de tu corazón. Cada invitación bíblica de la palabra de Dios está enraizada en la promesa de un tesoro purificado. Cristo mismo es una amplia recompensa por cada sacrificio. La invitación a la palabra es sin la posibilidad de equivocarse Hedonista:
“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará nuestra alma con grosura.
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; Oíd y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes de David.
(Isaías 55: 1-3)

Wednesday, January 4, 2012

Dios los creó hombre y mujer a Su imagen (Por John Piper)


Génesis 1:26–28
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Quisiera reflexionar con ustedes acerca de tres enseñanzas de este texto. Una de ellas es que Dios creó al ser humano. La segunda, es que Dios nos creó a su imagen. La tercera, es que nos creó hombre y mujer.
Es posible creer estas tres verdades y no ser cristiano. Después de todo, se enseñan justamente aquí, en las Escrituras Judías. Por consiguiente, un judío que cree en las Escrituras aceptaría estas verdades. Pero aunque se puede creer estas verdades y no ser cristiano, todas apuntan al Cristianismo. Todas ruegan por la consumación que surge del trabajo de Cristo. Eso es de lo que quiero hablar, especialmente en relación con la tercera verdad –que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, como hombre y mujer.

1. Seres Humanos Fueron Creados por Dios

 

Tomemos la primera verdad: Que los seres humanos fueron creados por Dios. Creo que esto necesita clarificarse. ¿POR QUÉ nos creó? Cuando uno hace algo, tiene una razón para hacerlo. Pero, el mundo de hoy, ¿da una respuesta adecuada a esta pregunta? El Antiguo Testamento habla del hombre poniendo al mundo ante Su dominio. Habla de que ha sido creado para mostrar la gloria de Dios (Isaías 43:7) Habla de toda la tierra siendo llenada con el conocimiento de la gloria del Señor.


Pero, ¿qué vemos nosotros? Vemos un mundo en rebeldía contra el Creador. Vemos a las Escrituras Judías llegando a un final con la historia de la creación totalmente incompleta, y la esperanza de gloria está aún por llegar. Así que, solamente creer que Dios creó al ser humano de la forma que las Escrituras Judías nos enseñan que lo hizo, ruega porque se cuente el resto de la historia, es decir, el Cristianismo. Sólo en Cristo puede lograrse el propósito de la creación.

2. Dios Nos Creó a Su Imagen

 

O tomemos la segunda verdad, por ejemplo: Dios nos creó a su imagen. De seguro, esto debe tener algo que ver con el motivo por el que estamos aquí. Su propósito para crearnos debe tener que ver en forma maravillosa, con el hecho de que no somos ranas, lagartijas ni pájaros, ni tampoco monos. Somos seres humanos a imagen de Dios, sólo nosotros y ningún otro animal.


Pero cómo hemos estropeado esta increíble dignidad. ¿Somos como Dios? En realidad, si y no. Sí, somos como Dios, aún siendo pecadores e incrédulos, hay una semejanza. Lo sabemos porque en Génesis 9:6 Dios dijo a Noé: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre”. En otras palabras, aún en un mundo donde abunda el pecado (hasta el punto de asesinato), los seres humanos todavía son a imagen de Dios. No se los puede matar como a los ratones y mosquitos. Pierdes el derecho a la vida si asesinas a un ser humano. (Ver Santiago 3:9).


Pero ¿somos la imagen que Dios quiso que seamos? ¿No está esa imagen tan estropeada que a veces es casi imposible de reconocer? ¿Sientes que eres como Dios en la forma que deberías serlo? De modo que aquí nuevamente, la creencia de que fuimos creados a imagen de Dios ruega por ser completada – en este caso por una redención, una transformación, una forma de re-creación. Y eso es exactamente lo que conlleva el Cristianismo. “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas... y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 2:8-10; 4:24). Dios nos creó a Su imagen, pero nosotros lo hemos echado a perder completamente y Jesús es la respuesta. Él viene a través de la fe, perdona, limpia y comienza un proyecto de recuperación llamado santificación, que terminará en la gloria que Dios tenía preparada para el ser humano al principio. Por consiguiente, ya que sabemos que fuimos creados a imagen de Dios, nuestro pecado y corrupción ruegan por una respuesta. Y Jesús es la respuesta.

3. Dios Nos Creó Hombre y Mujer

 

La tercera verdad en estos versos es que Dios nos creó hombre y mujer. Y esto también apunta al Cristianismo y ruega por la consumación de Cristo. ¿Cómo? De dos maneras, por lo menos. Una proviene del misterio del matrimonio. La otra, de la histórica fealdad de las relaciones masculino-femeninas en pecado.


El Misterio del Matrimonio 


Tomemos el misterio del matrimonio. En Génesis 2:24, justo luego de la explicación de cómo fue creada la mujer, Moisés (el escritor de Génesis) dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Ahora bien, cuando el apóstol Pablo cita este verso en Efesios 5:31 dice: “Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia”. Y utilizando esto como indicio, desarrolla el significado del matrimonio: Es un símbolo del amor de Dios por la iglesia, representado en el amor del esposo hacia su mujer; y es un símbolo de la feliz sumisión de la iglesia a Cristo representada en la relación de la esposa hacia su marido.


Él llama a Génesis 2:24 un “misterio” porque Dios no reveló claramente en Génesis todos Sus propósitos para el matrimonio del hombre y la mujer. Habían referencias en el Antiguo Testamento de que el matrimonio era como la relación de Dios con Su pueblo. Pero sólo con la venida de Cristo el misterio del matrimonio queda explicado en detalle. Intenta ser un reflejo del pacto de Cristo con Su pueblo, Su compromiso con la iglesia.


Se puede observar entonces, cómo Dios al crear al ser humano hombre y mujer y luego al ordenar el matrimonio como la relación en la cual el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su esposa en compromiso y pacto, se observa cómo este acto de creación y este mandato del matrimonio ruegan por la revelación de Cristo y Su iglesia. Imploran por el Cristianismo como la revelación del misterio.


Este es un pensamiento muy extraño para muchos, incluso para la mayoría de los cristianos, porque el matrimonio es una institución secular tanto como cristiana. Se lo encuentra en todas las culturas, no sólo en sociedades Cristianas. Entonces, no creemos que los matrimonios no Cristianos que conocemos sean símbolos misteriosos de la relación de Cristo con la iglesia. Pero lo son, y nuestra misma existencia como hombres y mujeres en el matrimonio pide por que Cristo se haga conocer en Su relación con la iglesia. El Cristianismo completa nuestra comprensión acerca del pacto de matrimonio.


Permíteme presentarte una situación y darle un giro que quizá no hayas pensado antes. Cristo vendrá nuevamente a la tierra. Así como lo vieron irse, vendrá nuevamente, según dijeron los ángeles. Entonces imaginemos ese día. Se abren los cielos y suenan las trompetas y el Hijo del Hombre aparece sobre las nubes con poder y gloria y con miles de ángeles brillando como el sol. Él los envía a reunir a Sus elegidos por todo el mundo y resucita de entre los muertos a quienes murieron en Cristo. Él les da cuerpos nuevos y gloriosos como el Suyo propio y transforma al resto de nosotros en un abrir y cerrar de ojos, para que estemos listos para la gloria.


La preparación por siglos de la esposa de Cristo (¡la iglesia!) finalmente se ha completado y Él toma su brazo, figurativamente, y la conduce a la mesa. La cena del Cordero del casamiento ha llegado. Él está a la cabecera de la mesa y un gran silencio cae sobre los millones de santos. Y Él dice: "Éste, mis amados, era el significado del matrimonio. Esto es hacia lo que todo apuntaba. Este es el motivo por el cual los creé hombre y mujer y les ordené celebrar el pacto del matrimonio. De aquí en adelante, no habrá más matrimonio, porque la realidad final ha llegado y la sombra puede desaparecer". (Véase Marcos 12:25; Lucas 20:34-36)


Ahora, recuerda lo que estamos haciendo: Estamos tratando de ver que la tercera verdad, Dios nos creó a su imagen, hombre y mujer, apunta al Cristianismo como su consumación. Y yo dije que lo hace de dos formas. La primera fue por el misterio del matrimonio. La creación del ser humano como hombre y mujer da el marco necesario en la creación, para la ordenanza del matrimonio. No podría haber existido el matrimonio sin el hombre y la mujer. Y el significado del matrimonio no es conocido en su esencia o plenitud, hasta que uno lo ve como una parábola de la relación de Cristo con la iglesia.


Entonces, la creación del ser humano como hombre y mujer apunta al matrimonio, y el matrimonio apunta a Cristo y la iglesia. Consecuentemente, la creencia de que Dios nos creó a Su imagen como hombre y mujer no está completa sin el Cristianismo, sin Cristo y Su trabajo de salvación para la iglesia.


La Histórica Fealdad de las Relaciones Entre el Hombre y la Mujer 

Ahora bien, dije que había otra forma en que la creación como hombre y mujer apunta al Cristianismo como consumación necesaria; esta es, de su distorsión en la histórica fealdad de las relaciones entre el hombre y la mujer. Déjame que trate de explicar.


Cuando el pecado entró al mundo, el efecto sobe nuestras relaciones como hombre y mujer fue devastador. Dios se presenta a Adán, luego de que éste comiera del fruto prohibido, y le pregunta qué ha sucedido. Adán contesta en Génesis 3:12, “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. En otras palabras, es culpa de ella (¡o tuya por dármela!), ¡entonces, si alguien debe morir por comer el fruto es mejor que sea ella!


Allí tenemos el comienzo de toda violencia familiar, todo el abuso hacia la esposa, toda violación, toda difamación sexual, todas las formas de denigración de la mujer que Dios creó a Su imagen.


Génesis 3:16 pronuncia la siguiente maldición sobre el hombre y la mujer caídos: Dios le dice a la mujer, “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”. En otras palabras, el  resultado del pecado y la maldición de nuestra era es el conflicto entre los sexos. Este verso no es una descripción de cómo deberían ser las cosas. Es una descripción de la forma en que serán las cosas mientras reine el pecado. Hombres dominantes y mujeres engañosas. Este no es el significado de hombre y mujer a imagen de Dios. Es la fealdad del pecado.
Ahora bien, ¿cómo apunta esa fealdad al Cristianismo? Apunta al Cristianismo porque ansía la curación que el Cristianismo trae a la relación entre hombres y mujeres. Si Dios nos creó a Su imagen COMO HOMBRE Y MUJER, ello implica igualdad en la condición de persona, dignidad, respeto mutuo, armonía, complementariedad, un destino unificado. Pero ¿dónde está todo esto en la historia del mundo? Está en la curación que trae Jesús.

Dos Observaciones Acerca de la Curación que Trae Jesús

Hay tanto para decir aquí. Pero permítanme mencionar sólo dos cosas.


3.1. El Destino del Ser Creado Hombre y Mujer


Primero, Pedro dice en 1 Pedro 3:7, que los esposos cristianos son “coherederos de la gracia de la vida”. ¿Qué significa esto? Significa que en Cristo los hombres y mujeres recuperan el sentido por el que fueron creados hombre y mujer a imagen de Dios. Significa que juntos, como hombre y mujer, deben dar la imagen de la gloria de Dios y juntos como coherederos, deben heredar la gloria de Dios.
La creación como hombre y mujer a imagen de Dios (cuando lo vemos con el pecado) ruega para que sea consumada la curación que surge del trabajo de transformación de Cristo, y la herencia que Él dejó para los pecadores. Cristo recupera del pecado la realidad de que el hombre y mujer son coherederos de la gracia de la vida.


3.2. El Significado de la Soltería Como Hombre y Mujer


El otro aspecto para mencionar sobre la forma en que Cristo da vuelta las cosas y supera la fealdad de nuestro conflicto, y además cumple el destino de ser creados hombre y mujer a imagen de Dios, se encuentra en 1 Corintios 7. Allí, Pablo dice algo increíblemente radical para esos días: “A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo... el soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor…la mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu… Esto digo…no para poneros restricción, sino para…asegurar vuestra constante devoción al Señor” (1 Corintios 7: 8, 32-35).


¿Puedes ver lo que esto implica? Implica que la curación que Jesús brinda al hombre y la mujer, creados a imagen de Dios no depende del matrimonio. En realidad, la experiencia de Pablo como hombre soltero (y el modelo de Jesús como soltero) le enseñó que hay cierta devoción resuelta al Señor, que es posible para el hombre o mujer solteros, que no es usualmente la porción de los santos casados.


En otras palabras: El matrimonio es una institución temporaria en esta era, hasta la resurrección de los muertos. La esencia de su significado y propósito es representar la relación de Cristo con la iglesia. Pero cuando venga la realidad, la representación que conocemos será dejada de lado. Y no existirá el matrimonio en la era que viene. Y aquellos que han sido solteros y consagrados al Señor, se sentarán en la cena matrimonial del Cordero, como herederos plenos del don de la vida. Y según su devoción al Señor y sus sacrificios serán recompensados con afecto, relaciones y alegrías más allá de toda imaginación.

En Resumen

Vamos a resumir lo expresado.
  1. Dios creó a los seres humanos. Y al finalizar el Antiguo Testamento, este hecho sorprendente demanda el resto de la historia, la Cristiandad, para que tenga sentido lo que Dios quería hacer. Sus propósitos en la creación están incompletos sin el trabajo de Cristo.
  2. Dios nos creó A SU IMAGEN. Pero nosotros hemos estropeado esa imagen de tal manera que es casi irreconocible. Consecuentemente, esta verdad ruega por la consumación del Cristianismo, porque lo que hace Jesús es reclamar lo que ha sido perdido. Esto es una "nueva creación en Cristo". Se restaura la imagen en justicia y santidad.
  3. Dios nos creó a Su imagen como HOMBRE Y MUJER. Y esto también ruega por la consumación de la verdad del Cristianismo. Nadie puede darse cuenta completamente de lo que significa ser hombre y mujer casados hasta ver que el matrimonio es para mostrar a Cristo y la iglesia. Y nadie puede entender el verdadero destino de ser creados hombre y mujer a imagen de Dios hasta entender que el hombre y la mujer son ambos herederos de la gracia de la vida. Y finalmente, nadie puede entender completamente el significado de estar soltero como hombre y mujer a imagen de Dios, hasta enterarse por Cristo que en el futuro no existirá el matrimonio y consecuentemente, el glorioso destino de ser hombre y mujer a imagen de Dios, no depende del matrimonio, sino de la devoción al Señor.
Entonces, permanezcan, persistan en estas verdades: Dios te ha creado, Él te ha creado a Su imagen, y te ha creado hombre o mujer para que puedas tener completa, radical y única devoción al Señor.

Saturday, December 31, 2011

De tal manera amó Dios al mundo (Por John Piper)


Juan 3:9–18
Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?  En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio.  Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?  Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Hoy nos enfocamos, y Dios mediante también la semana que viene, en uno de los versículos más famosos en la Biblia, y en los dos versículos siguientes, dados para aclararlo y sustentarlo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:16-18)
No es difícil ver por qué el versículo 16 es uno de los más famosos, más memorizados, más atesorados en la Biblia. En este versículo son mencionadas juntas las más grandes realidades existentes. Dios. Amor. El mundo. El Hijo de Dios. La fe. La muerte eterna. La vida eterna. Todo aquel -ustedes, o no. Estas son las realidades más grandes que pueden existir. ¿Qué podría ser más importante? ¿Qué podría ser más relevante para usted ahora mismo? ¿Qué podría ser más urgente para usted, o más significativo, que saber dónde está según lo que Dios le dice en este versículo?

Vea, por tanto, lo que pienso que debemos hacer con Juan 3:16. Hoy lo veremos rápidamente, haciendo pausas en cada una de esas grandes palabras (exceptuando amó) y comentando sobre cada una de ellas: Dios, mundo, dio, Hijo, cree, pierda, vida. Y buscaremos aplicarlas a nosotros a medida que avancemos en este mensaje. La semana siguiente, si Dios quiere, volveremos y dedicaremos todo un mensaje a la gran palabra que omitimos hoy, es decir, la palabra amó ("Porque de tal manera amó Dios...")

El Conflicto en Juan 3

Preguntaremos, ¿cómo nos ama Dios en este pasaje? ¿Cómo se relaciona el amor de Dios por el mundo, en el versículo 16, con la obra del Espíritu de Dios en el versículo 8? Aquí parece haber una tensión. Muchos la sienten, y muchos tratan de eliminar la tensión en una manera que deshonra, ya sea el significado del versículo 8, o el del versículo 16

Por un lado, el versículo 8 dice que Dios Espíritu sopla donde quiere y da vida a quien escoge. "El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu." Dios es libre. Y es Él, y no nosotros, quien tiene la última palabra, la palabra que decide quién, entre los rebeldes y muertos espirituales, será resucitado para nueva vida. Ninguno de nosotros merece ser resucitado. Y ninguno de nosotros tiene el poder para que suceda. Si alguien es rescatado, Dios lo hizo.

Pero por otro lado, Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna."  Ello, ciertamente, significa que Dios está amando a todos y ofreciendo vida eterna a todos, la misma vida que el Espíritu da en el versículo 8.

Esto es lo que trataremos de comprender la próxima semana. Y les adelanto que me ha sido de gran ayuda el libro: The Difficult Doctrine of the Love of God, de Don Carson. Tiene menos de 90 páginas. Es comprensible, y es muy bueno. Espero que muchos de ustedes lo lean.

Siete Realidades Enormes en Juan 3:16

Pero antes, hay aspectos sorprendentes y grandiosos que deben ser aclarados en este versículo. Siete palabras inmensamente importantes (representando siete grandes realidades), que necesitamos comprender, para que el poder y la belleza de este famoso versículo, puedan tener su efecto completo en nosotros. Y, ¡oh, cuánto anhelo que ustedes, los creyentes de Bethlehem, sepan que este versículo tan básico no es sólo para los principiantes! Es una terapia de electro shock de alto nivel, de alto voltaje, para los problemas matrimoniales, y para los problemas de los solteros, y para los problemas de los adolescentes.
Vayamos, por tanto, a las siete grandes palabras que aparecen en el versículo 16.

1. Dios

"Porque de tal manera amó Dios. . ." No hay razón para pensar que Jesús se refiere a un Dios diferente al del Antiguo Testamento. Él es el Creador Todopoderoso, y Sustentador del universo. Él es personal y no una simple fuerza, es decir: Él piensa, desea y siente. Él ama y aborrece. Y como persona, es moral; es decir, Él trabaja con nosotros en términos de lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo. Y como persona moral, Él es invariablemente justo. Él solo hace lo que es correcto. Y la infinita dignidad de su esencia define lo que es correcto. Hacer lo correcto es pensar y sentir y actuar de acuerdo con (en armonía con) la dignidad infinita de Dios.

Todos fuimos hechos por este Dios, y nuestro deber supremo y primero, y nuestra razón de ser, es honrarle y darle gracias (Romanos 1:21). Todos hemos fallado, y todos estamos bajo su justo desagrado. Esto es lo que hace que Juan 3:16 sea tan necesario y precioso. Describe la manera en que Dios actúa para rescatarnos de esta condición.

2. Mundo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo. . ." El significado más común para mundo en Juan se refiere a toda la humanidad creada y caída. Juan 7:7: "El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas" Juan 14:17: ". . . el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce."

Así es como Juan utiliza la palabra mundo aquí. Se refiere a toda la humanidad caída que necesita salvación. El "mundo" es el número incontable de personas que se pierden, al cual se refiere la frase "todo aquel" en la segunda parte del versículo: ". . . para que todo aquel que cree en El, no se pierda." El mundo es el gran océano de pecadores que se pierden, de allí viene todo aquel.

3. Dio

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Es necesario hacer dos aclaraciones relacionadas con esta acción de dar. Primero, esta es una dádiva que viene del cielo. Y segundo, esta es una dádiva, no sólo para venir a la tierra, sino para morir. El versículo 17 reemplaza la palabra dio con envió.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El."  Así que la dádiva del versículo 16 es el envío de su Hijo hacia el mundo, en una misión celestial.

En Juan 10:17-18, vemos cuál es clímax de esa misión del Padre. Jesús dice:"Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo.  Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y  tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” La última oración muestra que el Padre envió al Hijo para que el Hijo diera su vida. "…la doy de mi propia voluntad. . . . Este mandamiento recibí de mi Padre."

Así que cuando Juan 3:16 dice:  "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . . ," la acción de dar representa a Dios enviando a su Hijo a la tierra, a una misión para morir. Es tan sorprendente (sólo que un millón de veces más) como si usted le dijera a su hijo: "hay algo que quiero que hagas por mí: tengo algunos enemigos que merecen morir, y quiero que vayas y mueras en lugar de ellos, para que ellos puedan tener vida eterna." No importa todo que usted sepa acerca de Dios, asegúrese de saber que Él es así.

4. Hijo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito. . ." Los musulmanes, y otros, tropiezan con la idea de que Dios tenga un Hijo. Déjenme mencionar unas pocas verdades que son claras en el Evangelio de Juan, aunque sean misteriosas. A fin de tener un Hijo, Dios no tuvo relaciones sexuales con María. Vuelva al capítulo 1 donde Juan nos da una explicación básica de quién es el Hijo de Dios.

Juan 1:1: "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Así que aquí Juan nos presenta al Verbo. Y nos dice tres verdades sobre Él. Una, Él es Dios. "el Verbo estaba con Dios." Dos, Él está con Dios, y por tanto, es diferente de Dios. "…el Verbo era Dios." Y tercero, Él existía, por tanto, siempre fue y nunca vino a ser. "En el principio existía el Verbo."

Luego vea el versículo 14: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre." Este versículo nos aclara tres verdades.

Primero, el Verbo de Dios a que se refería el versículo 1, es el Hijo de Dios. "El Verbo se hizo carne. . . vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre…."

Segundo, Dios, con quien estaba el Verbo, y quien es diferente del Verbo, es Dios el Padre. Él es "el unigénito del Padre." "En el principio existía el Verbo, y el  Verbo estaba con Dios.” Él estaba con Dios el Padre.

Tercero, por tanto, Jesús es el Hijo de Dios, no porque el Padre tuviera sexo con María, sino porque el Hijo siempre existió, sin comienzo, como "el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza" (Hebreos 1:3). Él es totalmente Dios. Y el Padre es totalmente Dios. Y junto con Dios el Espíritu, ellos son un Dios, una naturaleza divina. Una esencia y tres personas en una relación eterna, perfecta, gozosa.

5. Cree

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree. . ." Cuatro observaciones sobre esta fe.

Primero, significa que no todos se beneficiarán de lo que Jesús vino a hacer. Pero "todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El resto perecerá, y no tendrá vida eterna.

Segundo, la palabra misma significa aceptar algo como cierto; y cuando se refiere a una persona, implica confiar en ella en lo que en esencia es esa persona, y hacer lo que ella dice hacer.

Tercero, Juan 1:11-12 muestra que otra palabra que Juan tiene para explicar –cree es recibir. "A lo suyo vino [Jesús], y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Por tanto, recibir a Jesús y creer en Jesús son frases intercambiables.

Cuarto, si preguntamos: "¿Recibirle como qué?, la respuesta sería: "Recibirle como lo que Él es". Por ejemplo, en Juan 6:35, Jesús dice: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” Así que aquí, creer significa venir a Jesús y recibirle como la comida y bebida que satisface nuestras almas. Esta es una de las razones por la que digo que debemos recibirle como nuestro Tesoro (Mateo 13:44). Y por esto es que la fe es tan transformadora.

6. Pierda

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se  pierda. . ." Lo más evidente y más importante, es ver que perderse es la alternativa a la vida eterna (". . . no se pierda, mas tenga vida eterna.” Por tanto, si usted perece, no tendrá vida eterna.
Otra verdad que queda clara aquí es que el versículo 18 describe la perdición como un estado de condenación. "El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.” Y ello significa que la sentencia judicial de la ira de Dios está sobre nosotros como pecadores y permanece sobre nosotros. Lo vemos en Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Así que ya estamos bajo condenación a causa de nuestro pecado e incredulidad. Y perdernos significa permanecer eternamente bajo la ira de Dios. Usted no puede imaginar algo peor que tener al Dios omnipotente oponiéndosele eternamente con una ira justa. Ese es el significado de pierda.

7. Vida

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna." Esto no sólo significa que usted existirá eternamente. Todo el mundo existe eternamente. Pero no todo el mundo tiene vida eterna. Esta vida significa, primeramente, que nacemos nuevamente y tenemos vida espiritual. Por Juan 6:63 sabemos que "El Espíritu es el que da vida”. Y sabemos por 1 Juan 5:11 que "esta vida está en su Hijo [el Hijo de Dios] ." Esta vida es vida para Dios; vida que puede ver y disfrutar a Dios como glorioso, y a toda su creación de la manera en que Él quiso que fuera disfrutada.

Por tanto, al creer ocurre que, mediante esa fe, el Espíritu Santo nos une a Cristo, en quien hay vida. Y, en ese instante, nacemos de nuevo, creemos, somos unidos con el Hijo de Dios, y tenemos su vida.

Y por ser vida del Hijo de Dios, permanece para siempre. "Yo soy la resurrección y la vida [dijo Jesús]; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11:25-26).

Jesús Da Vida; y Muere en Nuestro Lugar

Y, en este punto, no olvide lo que vimos con relación a la palabra dio. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Significando dio para morir. Como Jesús murió en nuestro lugar bajo la ira de Dios, nosotros no nos perdemos bajo la ira de Dios. Él era "el Cordero de Dios," el sacrificio entregado en nuestro lugar, quien llevó nuestro pecado y nuestro castigo (Juan 1:29,36).

Por tanto, tenemos vida eterna porque Cristo murió en nuestro lugar, y porque en Él está la vida. Él elimina el gran obstáculo de la ira de Dios, y suple la vida eterna que no tenemos en nosotros mismos.

¿Es ésta la Vida que Usted Disfruta?

Lo que nos deja sólo una pregunta: ¿Vive usted en el perdón y en la libertad de Juan 3:16? ¿Ha sido usted liberado del temor de la muerte? ¿La incertidumbre de ser amado así moldea sus relaciones interpersonales? No estoy preguntándole si se sabe este versículo. Pero, ¿lo cree? ¿Es ésta su vida? ¿Acaso todo lo que hace está permeado con este versículo?
Quiera Dios concederle una fe así. Crea en esta promesa de Juan 3:16. Reciba el tesoro de Cristo, y viva.

Tuesday, December 27, 2011

Ocho razones por las que creo que Jesús resucitó por John Piper


1. Jesús mismo testificó su próxima resurrección.

Jesús habló abiertamente de lo que le iba a ocurrir: la crucifixión y luego la resurrección de entre los muertos. "Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y después de tres días resucitar" (Marcos 8:31, también ver Mateo 17:22 y Lucas 9:22). Aquellos que consideran inconcebible la resurrección de Cristo probablemente dirán que Jesús estaba engañado o (más probable) que la iglesia antigua puso esas declaraciones en su boca para hacerle enseñar la falsedad que ellos mismos habían concebido. Pero aquellos que leen los Evangelios y llegan a la convicción considerada de que aquel que habla tan afanosamente por medio de estos testigos no es el invento de una imaginación atolondrada, no estarán satisfechos por este esfuerzo para explicar el testimonio del propio Jesús acerca de su resurrección.
Esto es especialmente verdadero en vista del hecho de que las palabras que predicen la resurrección no son sólo las palabras simples y directas mencionadas anteriormente, sino también palabras indirectas y sesgadas que tienen mucho menos probabilidad de ser la simple invención de discípulos engañados. Por ejemplo, dos testigos declaran por separado de dos maneras distintas la declaración que Jesús hizo mientras vivía que si sus enemigos destruyeran el templo (de su cuerpo), en tres días lo levantaría (Juan 2:19; Marcos 14:58; cf. Mateo 26:61). También habló alusivamente de la “señal de Jonás”—tres días en el corazón de la tierra (Mateo 12:39; 16:4). Y lo aludió nuevamente en Mateo 21:42—“La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido." Encima de su propio testimonio a la próxima resurrección, sus acusadores dijeron que esto era parte de la afirmación de Jesús: "Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aun vivía, dijo: 'Después de tres días resucitaré'" (Mateo 27:63).
Nuestra primera evidencia de la resurrección, por lo tanto, es que Jesús mismo habló de ella. La profundidad y naturaleza de las declaraciones hacen improbable que las haya inventado una iglesia engañada. Y el carácter de Jesús mismo, revelado por estos testigos, no ha sido juzgado por la mayoría de la gente de ser un loco o un engañador.

2. La tumba estaba vacía el día de Pascua.

Los documentos más antiguos declaran esto: “Y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús” (Lucas 24:3). Y lo confirmaron los enemigos de Jesús diciendo que los discípulos habían robado el cuerpo (Mateo 25:13). No se podía encontrar el cuerpo de Jesús. Existen cuatro posibilidades para explicar esto.
2.1 Sus enemigos robaron el cuerpo. Si lo hicieron (y ellos nunca declararon haberlo hecho), entonces seguramente hubieran presentado el cuerpo para detener la propagación exitosa de la fe Cristiana en la misma ciudad donde ocurrió la crucifixión. Pero, no pudieron presentarlo.

2.2 Sus amigos robaron el cuerpo. Esto fue un rumor antiguo (Mateo 28:11-15). ¿Es probable? ¿Pudieron ellos vencer a los guardias en la tumba? Más importante, ¿hubieran podido predicar con tanta autoridad que Jesús había resucitado, sabiendo que no lo había hecho? ¿Hubieran arriesgado sus vidas y aceptado palizas por algo que sabían era un fraude?

2.3 Jesús no estaba muerto sino inconsciente cuando lo postraron en la tumba. El despertó, movió la piedra, venció a los soldados, y se desvaneció de la historia después de unas cuantas reuniones con sus discípulos donde los convenció que había resucitado de los muertos. Ni siquiera los enemigos de Jesús intentaron esta trama. El obviamente estaba muerto. Los Romanos se encargaron de eso. La piedra no se podía mover desde el interior por un hombre que acababa de ser apuñalado en el costado por una lanza y había pasado seis horas clavado a una cruz.

2.4 Dios resucitó a Jesús. Esto es lo que él dijo que iba a pasar. Y esto es lo que dicen los discípulos que pasó. Pero, mientras exista la remota posibilidad de explicar la resurrección de una manera natural, la gente moderna dice que no debemos concluir que hay una explicación sobrenatural. ¿Es razonable esto? Yo no creo que sea. Claro, no queremos ser ingenuos. Pero tampoco queremos rechazar a la verdad sólo porque es extraña. Necesitamos estar conscientes de que nuestras obligaciones son muy afectadas por nuestras preferencias—ya sea por las cosas que surgirían de la verdad de la resurrección, o por las cosas que surgirían de la falsedad de la resurrección. Si el mensaje de Jesús te ha expuesto la realidad de Dios y la necesidad de perdón, por ejemplo, entonces el dogma en contra de lo sobrenatural puede perder su poder sobre tu mente. ¿Podrá ser que esta franqueza no sea prejuicio hacia la resurrección, sino la libertad del prejuicio en su contra?
3. Los discípulos fueron transformados casi inmediatamente de ser hombres sin esperanza y llenos de miedo después de la crucifixión (Lucas 24:21, Juan 20:19) a ser hombres confiados y testigos audaces de la resurrección (Hechos 2:24, 3:15, 4:2).

Su explicación sobre este cambio era que habían visto a Cristo resucitado y fueron autorizados a ser sus testigos (Hechos 2:32). La explicación más popular de la competencia era que su confianza se debía a alucinaciones. Hay numerosos problemas con tal noción. Los discípulos no eran ingenuos, sino personas sensatas e incrédulas tanto antes y después de la resurrección. (Marcos 9:32, Lucas 24:11, Juan 20:8-9, 25). Además, ¿es la enseñanza profunda y noble de aquellos que presenciaron al Cristo resucitado como el producto de las alucinaciones? Y, ¿qué acerca de la gran carta de Pablo a los Romanos? A mí, en lo personal, me resulta difícil pensar que este gigante intelecto y esta alma profundamente transparente hayan sido engañados o engañadores, y él declaró haber visto al Cristo resucitado.

4. Pablo declaró que, no sólo él había visto al Cristo resucitado, sino que otros 500 también lo habían visto, y muchos todavía estaban vivos cuando él hizo esta declaración pública.

“Luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen” (1 Corintios 15:6). Lo que hace esto tan relevante es que fue escrito a griegos que no creían tales declaraciones cuando muchos de estos testigos aún vivían. Así que era una declaración arriesgada si se podía desmentir con un poco de investigación directa.

5. La mera existencia de una iglesia Cristiana primitiva que prosperó y conquistó imperios respalda la verdad de declarar la resurrección.

La iglesia se propagó sobre el poder del testimonio de que Jesús resucitó de los muertos y de que Dios lo hizo Señor y Cristo (Hechos 2:36). La señoría de Cristo sobre todas las naciones es basada en su victoria sobre la muerte. Éste es el mensaje que se propagó en todo el mundo. Su poder de cruzar culturas y crear un nuevo pueblo de Dios fue un fuerte testimonio de su verdad.

6. La conversión del Apóstol Pablo respalda la verdad de la resurrección.

Él argumenta ante un público parcialmente negativo en Gálatas 1:11-17 que su evangelio viene del Cristo resucitado y no de los hombres. Su argumento es que antes de su experiencia en el camino a Damasco cuando vio al Cristo resucitado, él era violentamente opuesto a la fe Cristiana (Hechos 9:1). Pero ahora, ante el asombro de todos, está arriesgando su vida por el evangelio (Hechos 9:24-25). Su explicación: El Cristo resucitado se le apareció y le autorizó que encabezara la misión de los Gentiles (Hechos 26:15-28). ¿Podemos darle crédito a tal testimonio? Esto nos lleva al siguiente argumento.

7. Los testigos del Nuevo Testamento no portan la estampa de ingenuos o engañadores.

¿Cómo se le da crédito a un testigo? ¿Cómo se decide si creer en el testimonio de una persona? La decisión de darle crédito al testimonio de una persona no es lo mismo que completar una ecuación matemática. La certeza es de un tipo distinto, pero aun así puede ser igual de firme (yo confío en el testimonio de mi esposa de que es fiel). Cuando un testigo está muerto, podemos basar nuestro juicio de él sólo en el contenido de sus escrituras y los testimonios de otros acerca de él ¿Cómo se comparan Pedro, Juan, Mateo y Pablo?
En mi juicio (y en este momento podemos vivir auténticamente sólo por nuestro juicio – Lucas 12:57), las escrituras de estos hombres no se leen como las obras de hombres ingenuos, fácilmente engañados o engañadores. Ellos tienen profundo entendimiento de la naturaleza humana. Su compromiso personal es sobrio y cuidadosamente planteado. Sus enseñanzas son coherentes y no parecen ser los inventos de hombres inestables. Tienen alto nivel moral y espiritual. Y las vidas de estos hombres están totalmente consagradas a la verdad y al honor de Dios.

8. Existe una gloria en el evangelio de la muerte y resurrección de Cristo como fue narrado por los testigos bíblicos que se autentifica a sí misma.

El Nuevo Testamento enseña que Dios mandó al Espíritu Santo a glorificar a Jesús como el Hijo de Dios. Jesús dijo, “Cuando el Espíritu de verdad venga, os guiará a toda la verdad… El me glorificará” (Juan 16:13). El Espíritu Santo no hace esto diciéndonos que Jesús resucitó. Lo hace al abrir nuestros ojos para ver la gloria patente de Cristo en el relato de su vida, su muerte y su resurrección. Nos permite ver a Jesús tal y como era, de modo que es irresistiblemente verdadero y bello. El apóstol planteó el problema de nuestra ceguera y su solución de esta manera: “El dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios… Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo” (2 Corintios 4:4 y 4:6).
Un conocimiento salvador de Cristo crucificado y resucitado no es el mero resultado de razonamiento correcto acerca de hechos históricos. Es el resultado de la iluminación espiritual para ver esos hechos por lo que verdaderamente son: Una revelación de la verdad y gloria de Dios en la faz de Cristo—que es el mismo ayer, ahora y siempre.

Pastor John

Wednesday, December 21, 2011

La Necesidad de Orar… ¡A solas! -por Jorge Trujillo

Mateo 14
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.


La oración es el medio por el cual nos acercamos a la presencia de Dios y podemos tener comunión con El.  La Biblia nos ordena en muchas ocasiones a orar.  Se nos dice que la oración debe ser parte de la vida del Cristiano.  Dios desea que sus hijos le busquen en oración.  Una forma de orar muy eficaz es la oración en grupo.  En varias ocasiones se presentan ejemplos de personas que oraron unidos como grupo.  Un ejemplo perfecto es el día de Pentecostés, cuando estaban todos unánimes en oración. “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1:14) 
 
Después de esto, los discípulos acostumbraban a orar unidos.  En el Segundo capitulo de Hechos leemos “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”  (Hechos 2:41-42.)  Sin duda la oración en grupo es de mucho beneficio a los creyentes y Dios hace grandes obras en su pueblo cuando este ora en grupo. 
 
Otra forma de oración la cual es muy eficaz, es la oración en pareja.  En ocasiones, también existe la necesidad de orar acompañado de otro compañero que esté de acuerdo con uno para pedir a Dios. Jesús dijo “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19.)  Al igual que la oración congregacional o en grupo, la oración en compañerismo Cristiano con dos o tres hermanos, es de grande importancia en la vida de los creyentes.  La oración con un compañero o compañera en la fe da un sentido de fuerza, hermandad y comunión cristiano que no puede ser grande edificación a la vida espiritual. 
 
Aunque muchas veces participamos de las oraciones en grupo, y quizás otras veces en compañía o acuerdo con otra persona, tendemos a descuidar el llamado a estar a solas con Dios en oración.  Pero es muy necesario orar a solas.   

Jesús y los Creyentes del Pasado oraban solos

Jesucristo acostumbraba a irse lejos de la multitud para estar a solas.   Después de ser bautizado, Jesús se fue solo al desierto.  Allí pasó tiempo en comunión con Dios.  Cuando los judíos lo quisieron hacer rey, en contra del plan divino, Jesús se fue de ellos a un monte donde estuvo a solas con Dios. 
 
Hombres como Job, Elías, David, Daniel oraban solos.  Pasaban tiempo con Dios a solas en la oración.  Mujeres como Ana la madre de Samuel, se nos dice que se fue sola al templo a orar a Dios.  Estos ejemplos no deben ser pasados por alto o ignorados.  Son ejemplos de gran importancia los cuales debiéramos tomar como patrón en nuestras vidas, pero lo más importante de la oración a solas con Dios, no es solo el ejemplo de estos hombres y mujeres de Dios sino el hecho de que Cristo nos ordenó ‘orar a solas’. 

Jesús dijo que debíamos orar solos  

La oración a solas  es importante en la vida de los que buscan a Dios. Y Dios busca personas que estén dispuestas a buscarle no solo en público o acompañados sino también ‘a solas…’.  En el sermón del monte Jesús dijo: 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6.)

Esas palabras de Jesús, más que una simple recomendación ó consejo son un importante mandamiento.  A veces estamos muy dispuestos a orar en grupo de forma pública y congregacional, no tenemos problemas en orar junto con otro cristiano que nos pida tal cosa, pero la oración a solas se nos hace muy difícil.  ?Porqué será?  Creo que la oración a solas es la más importante de todas las oraciones que un Cristiano pueda hacer.  Los momentos a solas con Dios tienen un gran impacto en la vida del creyente.  Existen ciertas cosas que hacen del orar a solas un acto de importancia especial.  A continuación listaremos brevemente algunos de estos beneficios.

I.            Importancia de Orar a solas…

a.       Es indicación de humildad: La oración a solas, es indicio de humildad.  Cuando oramos a solas solamente Dios nos puede ver, nadie puede ni ver ni oír lo que pedimos.  En contraste a los arrogantes y orgullosos que les gustaba orar en público “para ser vistos por los hombres”, Jesús nos dio a entender que los que oran en secreto “a solas con Dios”, son personas humildes de espíritu, de ellos es el reino de los cielos.  Hace falta humildad para sin que nadie lo sepa, ir de rodillas a Dios y derramar nuestro corazón ante Él.  En público todos oran, hasta los pecadores, pero en secreto, solo los humildes oran. 
 
b.      Es indicación de compromiso: Cuando oramos a solas esto nos deja ver el nivel de compromiso que tenemos con Dios.  Solamente los que están comprometidos con Dios oran a solas.  Solamente los que buscan ser guiados por Dios sacan tiempo para buscar su guía en oración.  Los que están comprometidos con Dios, no-solo oran ‘a solas’ en tiempo de necesidad y en momentos difíciles de la vida sino que tienen una comunión con Dios siempre. Aun cuando las cosas van bien, “en viento en popa y a toda vela..”  Si se busca a Dios en oración solamente cuando las cosas marchan mal, esto nos indica que no existe un compromiso verdadero con Dios.

c.       Privacidad: La oración puede ser un acto público pero aun más que público debe ser un acto privado.  Cuando oramos a solas podemos abrir nuestro corazón a Dios y derramar nuestra alma delante de Él sin temor a que alguien esté escuchando lo que decimos.  Cuando un hijo de Dios le busca en el secreto de la soledad ni el mismo Diablo puede intervenir en su oración.

Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  

Allí podemos abrir nuestro corazón no solo para hacer peticiones por ‘cosas’ sino para hablar claramente a Dios sobre nuestras debilidades y la necesidad que tenemos de su fortaleza y su ayuda.

Salmos 5
2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,     Porque a ti oraré.  3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.  4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
 
En la soledad con Dios podemos alabar su nombre, exaltarle y hablarle con todo nuestro corazón dejándole saber lo que sentimos por él.  Nuestra confianza y fe se hacen claras cuando estamos a solas con nuestro Dios. 
 
d.      Para enfrentar momentos difíciles
En Getsemaní, Jesús se apartó de los discípulos para orar a solas.  La situación la cual tenía delante requería que él estuviera a solas con su Padre.  Se enfrentaría al momento más difícil de su ministerio en la tierra.  Sería entregado para ser azotado y finalmente crucificado.  Pero a solas con Dios, Jesús consiguió la fortaleza necesaria para someterse a la voluntad del Padre.  Que buen ejemplo para nosotros cuando somos tentados el recorrer ‘a solas’ hacia nuestro Padre para que nos socorra en la tentación y la prueba. 
 
Hebreos 4
 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno Socorro.
 
e.      Para tomar decisiones importantes 
Cuando tenemos que tomar decisiones de importancia.Decisiones que van más allá del trato diario, es importante sacar tiempo para buscar la guía de Dios en oración a solas.  Cuando Jesús fue a escoger sus doce discípulos y marcar el comienzo de su ministerio público, edificando el reino de Dios y preparando a los hombres que habrían de tomar el control después que el se fuera, Cristo sacó tiempo para orar…. ¡A solas!

Lucas 6 (Mt. 10.1-4; Mr. 3.13-19)
 12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.  
 
Decisiones matrimoniales, asuntos de negocios, inversiones, decisiones sobre el ministerio, decisiones como el cambiar de casa, de Iglesia o de trabajo y otras cosas de importancia deben de ser siempre tratadas a solas con Dios. 
 
f.        Es agradable a Dios: Cuando la persona toma tiempo para estar ‘a solas’ con Dios en oración ó meditación, Dios le mira con agrado. Dios que ve en secreto…

Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
 
Esta frase “y tu Padre que ve en secreto”, nos dice mucho.  De la misma manera que nosotros como padres, nos gusta tener una relación y momentos a solas con nuestros hijos, así también Dios busca una relación individual con sus hijos.  A Él le interesa que usted y yo vayamos a buscar su rostro “a solas” con Él.  Debemos buscarle como verdaderos adoradores (Juan 4), que adoran en espíritu y en verdad.  Dios desea tales adoradores que le busquen ‘en secreto’, que estén dispuestos a dejar por un momento todo el bullicio del mundo y las distracciones de la vida para pasar un rato en secreto con su Padre. 
 
g.      Produce la mayor recompensa
La recompense de los que buscan la Gloria de los hombres es  corta y pasajera, pero el galardón de los que buscan a Dios en lo secreto es grande y poderoso.  Las grandes batallas y los grandes logros públicos se ganan en no a la vista de todos sino en lo secreto de nuestra relación con Dios.  David, El Salmista oraba en secreto y confiaba en que Dios le daría una recompensa pública… 
 
Salmos 55
16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. 18 Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos. 19 Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian. 
 
Elías, un hombre sujeto a pasiones como las nuestras, tenía una relación con Dios la cual le fue recompensada públicamente.  En 1 Reyes 18 cuando estaba frente a los sacerdotes de Baal, Elías disfrutó de una grande Victoria pública.  Dios respondió su corta oración instantáneamente.  Fuego bajo del cielo y consumió el holocausto y el agua en presencia de todos.  Elías conocía a su Dios porque pasaba tiempo a solas con Él. 

Santiago 5
La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. (1) 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

No tengo nada en contra de hacer oraciones antes de comenzar a predicar y a veces yo mismo oro en público antes de predicar.  Pero me llama la atención aquellas personas que antes de predicar se pasan diez o quince minutos ó más orando y reprendiendo los demonios, limpiando los aires y echando fuera malicias repitiendo con fuerza una y otra vez que Dios pase un fuego ó carbón por sus labios y que queme la inmundicia.  Creo que esa oración es importante, pero el hombre de Dios debe de hacer esa oración a solas con Él.  Cuando se para una persona frente a la congregación a predicar es a predicar.  Sé que hay situaciones donde el ambiente requiere tales oraciones y el Espíritu Santo nos dirige a eso, pero creo no siempre ha de ser así.  Ciertamente Elías no hizo una larga oración ni limpió los aires y pasó un carbón por sus labios delante de los profetas de Baal.  El simplemente oró una corta oración y Dios contestó.  Ya Elías había pasado tiempo a solas con Dios.  
Daniel fue recompensado públicamente cuando fue acusado injustamente por los hombres de Babilonia… 
 
     Daniel 6
 10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.  
 
Daniel era un hombre de oración diaria, tres veces al día.  Aún cuando estaba ocupado en su vida política en un reino extranjero.  Aun sabiendo que era en contra de la ley de los hombres, Daniel permaneció firme en su decisión de pasar momentos a solas con su Dios.  ¡Dios le recompensó! 
 
 Finalmente recordamos a la fiel Ana, la madre de Samuel quien fue recompensada en público por haber buscado a Dios a solas! Dios le concedió el hijo que tanto deseaba y todos, incluyendo a Elí quien la acusó de ebria pudo ver la recompensa de Ana.  
 
Podemos estar seguros de que cuando buscamos a Dios en oración, Él nos recompensará.  Dios se interesa en ‘recompensar’ sus hijos. “…Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6)”  En la carta a los Hebreos 11:6 se nos dice que Dios es ‘galardonador de los que le buscan”.  No temamos saber que nuestro Padre ‘ve en lo secreto’.  Dios ve nuestro corazón y dice Cristo que el no fallará en recompensarnos públicamente. 
 
La Necesidad de Orar… ¡A solas!
Volviendo al texto que hemos tomado para este mensaje, quiero hacer notar cuatro cosas importantes con respecto al tema que estamos tratando.  Las acciones de Jesús nos dan una indicación clara de como proceder para buscar el rostro de Dios.  “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23.)  Veamos los pasos… 
 
1.       Despida la multitud
Cuando queremos estar a solas con Dios y nos hemos propuesto hacerlo, debemos de comenzar por ‘despedir la multitud’.  Eso significa que debemos de buscar el tiempo donde podamos estar solos sin la molestia de nadie.  A veces hasta los seres más cercanos y queridos a nosotros, pueden ser estorbo para nuestro momento a solas con Dios.  Cristo no solo despidió a la multitud sino que antes de eso.  Jesús despidió a sus apóstoles, antes de despedir la multitud.  Después de esto, estaba solo, sin la multitud y sin los apóstoles. 
 
 2.       Suba al monte
Después de estar solo, Jesús subió al monte.  Esto es importante en nuestra vida.  El monte representa la presencia de Dios.  En la carta a los Hebreos se nos dice que los creyentes en Cristo tenemos acceso directo a la presencia de Dios, al monte de Sion en los cielos. “Si no que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…”( Hebreos 12:2) 
 
Ya la Sion no es terrenal sino celestial.  Usted puede “subir al monte” donde quiera que se encuentre.  En su tiempo libre de almuerzo, en su cuarto en la noche, en una esquina de su casa en la madrugada o en el patio de su casa.  No importa donde usted se encuentre y donde escoja estar a solas con Dios, allí usted podrá “subir al monte de Sion”.  El asunto no es donde usted se encuentra sino que ‘suba al monte’, una vez allí… “ore aparte”. 
 
3.       Enfrente la noche
Es interesante que en nuestra vida han de venir adversidades de distintos tipos.  Dios no nos ha prometido un camino de rosas, al contrario, nos ha dicho “en el mundo tendréis aflicción”.  Las aflicciones pueden ser oscuras como la noche. Sabemos que normalmente cuando más difícil es la situación, más solo nos encontramos.  Jesús se encontró solo en medió de la noche, pero no estaba solo, estaba en el monte, y estaba con Dios. 

4.       ¡Triunfe!
El contexto de la historia nos dice que aquella noche no era normal, era una noche tempestuosa.  Pero Jesús había pasado tiempo ‘a solas’ con su Padre.  Y cuando bajó del monte, encontró que el viento era contrario.  Las olas se levantaban violentamente pero Jesús… ¡Caminó sobre las aguas!  Si usted pasa tiempo ‘a solas’ con Dios, si busca su rostro en la soledad de su presencia, si ha subido al monte de Sion en los cielos, usted también podrá, como Jesús, bajar del monte, enfrentar la oscuridad de la noche y caminar sobre las olas de adversidad que se levantan contra su vida.

Mateo 6

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres;(1) de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,(2) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

 
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