Sunday, January 15, 2012

Conversión a Cristo (Por John Piper)


Mateo 13:44–46
El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. 45El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

La semana pasada vimos la infinita y maravillosa felicidad de Dios, que es el fundamento del hedonismo cristiano. Dios es feliz porque Él toma un placer perfecto en la excelencia de su propia gloria, especialmente en la manera en que se refleja en su divino Hijo. Dios es feliz porque Él es soberano, y de esta manera puede sobrepasar cada obstáculo a su deleite. Y la felicidad de Dios es el fundamento del hedonismo cristiano, porque así Él derrama sobre nosotros su misericordia. Cuando Dios llama a un hombre o mujer a Él, no es porque Él tiene necesidad de dar aquel amor que Él comparte. Nosotros concluimos la semana pasada diciendo que no todo el mundo puede compartir eternamente el gozo, porque existe una condición que nosotros debemos conocer. La condición es que nosotros debemos obedecer el mandamiento: "Deléitate asimismo en el Señor". (Sal. 37:4). Pero muchas personas toman más deleites en las riquezas, en la venganza y en la recreación más que en Dios. Ellos no han compartido la misericordia de Dios; ellos están perdidos. Lo que ellos necesitan es convertirse a Cristo, que no es más que convertirse al hedonismo cristiano, eso es lo que quiero hablar con ustedes en esta mañana.

Alguno puede preguntar: Si el punto crucial es la conversión, ¿por qué no simplemente decimos, "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo?". ¿Por qué traemos esta nueva terminología del hedonismo cristiano? Es una buena pregunta. Aquí está mi respuesta. Nosotros vivimos en una sociedad superficialmente cristianizada, donde miles de personas perdidas piensan que ellos creen en Jesús. En muchos de mis testimonios a los inconversos y a los cristianos nominales, el mandamiento "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo", es virtualmente sin significado. Borrachos en las calles, dicen que lo son. Parejas no casadas que duermen juntos, dicen que lo son. Personas mayores que no han disfrutado de la adoración y la comunión, dicen que lo son. Todo tipo de persona amante del mundo que asiste a la iglesia, dice que lo es. Mi responsabilidad como predicador de la palabra de Dios y profesor de la iglesia, no es sólo repetir la preciosa sentencia Bíblica, es hablar la verdad con palabras que pueden atrapar sus conciencias y ayudarlos a sentir su necesidad de Cristo. Lo que trato de hacer es tomar una enseñanza tan descuidada y tan esencial de las Escrituras y hacerla tan clara como pueda, con la esperanza de avivar algunos corazones.

Antes de concentrarnos en la conversión debemos revisar grandes verdades sobre la realidad que hacen de la conversión algo necesario. La primera verdad que debemos enfrentar como seres humanos es que Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos. La mejor evidencia de esto está en tu propio corazón y vida. ¿Por qué automáticamente pasas juicio sobre una persona que te desprecia cuando le haz hecho un favor? Automáticamente hallamos a una persona culpable cuando no ha tenido gratitud hacia aquel que le ha demostrado gran misericordia. ¿Por qué? Sabes que sería totalmente insatisfactorio contestar diciendo: Me siento así, meramente porque me castigaban cuando niño por no decir gracias. No permitimos que se salgan con la suya tan fácilmente. La rapidez con que nuestros corazones juzgan a personas desconsideradas, nos hace testificar sobre nuestra verdadera creencia: ¡Los ingratos son culpables!

La verdadera razón por la que nuestros corazones responden de esta manera es porque somos creados a imagen de Dios. Tu sentimiento de juicio, el cual de una manera automática, me hace culpable si yo te ignoro después que tu salvar a mi hijo de ahogarse, es la voz de Dios en ti. Un aspecto de la imagen de Dios en ti, es que involuntariamente te encuentras considerando la gratitud como una obligación. De esta manera, sabes en tu corazón que hay un Dios a quien debemos gratitud. Sería demasiado hipócrita pensar que Dios espera menos gratitud por sus dádivas que tú por las tuyas. "Oh, dale gracias a Dios, porque Él es bueno: porque para siempre es su misericordia" (Sal. 107:1). De esta manera, si simplemente tienes un estándar moral en el cual automáticamente atacas al prójimo, no serás capaz de escapar del hecho de que la ley de Dios está escrita en tu corazón y dice: Una criatura le debe a su creador afecto de gratitud en la medida de su dependencia a la bondad de Dios.

Esto nos lleva a nuestra segunda y gran verdad, la cual los humanos debemos empezar a enfrentar: Nosotros no nos imaginamos, ni hoy ni mañana, la profundidad, intensidad y consistencia de la gratitud a Dios pertenece como el creador nuestro. Ni siquiera necesitamos la Biblia para entender que somos culpables de ingratitud. Sabemos que no hemos rendido a Dios lo que nosotros mismos demandamos de los demás. Nosotros sabemos que el sentimiento de juicio en nuestros corazones con el cual encontramos a las demás personas culpables por ingratitud, nos reta a ser testigos vivimos de que Dios nos encuentra culpables por nuestra asombrosa ingratitud hacia Él. Si nosotros silenciamos este testigo en nuestros propios corazones, la Escritura lo hace más claro en Romanos 1:18-21.

"La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que retienen la verdad de Dios con injusticia...y aunque conocieron a Dios no le glorificaron como Dios, ni le dieron gracias por lo que Dios los entregó a una mente reprobada".
Cuando cada humano se presente frente a Dios para dar cuenta de su vida, Dios no tendrá que usar alguna sentencia de la escritura para enseñar a las personas su propia culpa y su estado de condenación. El simplemente preguntará 3 cosas:
  1. ¿No fue lo suficientemente claro en la naturaleza que lo que tuviste fue un regalo, como mi criatura dependiste de Mi para respirar y para vivir y en todo?
  2. ¿No fue el sentimiento de juicio en tu propio corazón siempre encontrar a los demás culpables cuando fueron ingratos y debieron ser agradecidos frente a una misericordia?
  3. ¿Ha sido tu vida llena de alegría y gratitud en proporción a Mi misericordia hacia ti?
El caso queda cerrado.

La tercera gran verdad con la que nos debemos enfrentar es la ira de Dios sobre nosotros por nuestra gran ingratitud. Nuestro propio sentimiento de juicio requiere que la cuenta moral del universo sea resuelta. Nosotros no permitimos indignaciones en contra de nuestro propio carácter de ser barridos debajo de la alfombra, ¡cuánto menos Dios! La rectitud de Dios significa que Él sostiene la grandeza de su gloria. Cuando nosotros por nuestra ingratitud desechamos la gloria de Dios, la cuenta de justicia debe ser resuelta. El hombre merece más que un gato. De esta manera puedes ir a la cárcel por difamar el carácter de un hombre, pero nadie ha sido condenado por calumniar un gato. Dios merece más que un hombre y de esta manera la difamación de su carácter a través de marcas grotescas de nuestra ingratitud, nos lleva a la sentencia de la destrucción eterna. La paga del pecado es la muerte eterna (Rom. 6:23).

La noticia más terrible en el mundo es que hemos caído bajo la condenación de nuestro creador y que Él está unido a su propia justicia y carácter para preservar la gloria que Él merece, mostrando su ira por el pecado de la ingratitud. Pero hay una cuarta gran verdad y es que, ninguno puede aprender ni de la naturaleza o de sus propias conciencias, la gran verdad que debe ser dicha a nuestro prójimo, predicada en nuestras iglesias y llevada por los misioneros: Llamada, las buenas noticias que Dios ha decretado, de tal forma que podamos satisfacer las demandas de su propia justicia sin condenar a toda la raza humana. Él la ha tomado sobre Sí, sin tomar en cuenta algún mérito en nosotros, para ejecutar nuestra salvación. La sabiduría de Dios ha ordenado una forma para que el amor de Dios sea llevado a nosotros de tal forma que su rectitud no sea comprometida. ¿Es eso sabiduría?

"Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles necedad; más para los llamados tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23-24).

Cristo Jesús, el Hijo de Dios crucificado, es la sabiduría de Dios, por la cual el amor de Dios puede salvar a pecadores de su ira y al mismo tiempo demostrar su justicia.

Romanos 3:25-26 dice: "A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre mediante la fe, como evidencia de su justicia, a causa de haber pasado por alto, Dios en su tolerancia, los pecados pasados, con el propósito de demostrar su justicia en nuestro tiempo presente, a fin de que el sea justo, y El que declara justo al que es de la fe en Jesús". “A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, a fin de demostrar su justicia, porque en su tolerancia Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.”

¿Cómo puede Dios exonerar a pecadores que han sido malagradecidos de su gloria y no han demostrado respeto a su justicia ni tampoco se han comprometido con su gloria? Respuesta:
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en El" (2 Cor. 5:21).
“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Cor. 5:21).
"Mandando a su propio Hijo de la carne corrompida por el pecado, El condenó el pecado en la carne" (Rom. 8:3).
“...enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne,” (Rom. 8:3).
"Cristo mismo llevó nuestros pecados en el madero"(1 Ped. 2:24).
“y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz,...” (1Ped. 2:24).
"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios"(1 Ped. 3:18).
Si la noticia más terrible del mundo es que hemos caído en juicio de condenación de nuestro creador y Él está unido al carácter de su justicia para preservar la gloria que Él merece sacando su ira hacia el pecado de nuestra ingratitud, entonces la mejor noticia en todo el mundo (¡El evangelio!) es que Dios dictó sentencia sobre su Hijo en nuestro lugar (Gal.3:13) y así demostró su justicia que está unida a su propia gloria y así, ¡seguir salvando a pecadores como yo!.

Pero no todos los pecadores. No todos han sido salvados de la ira de Dios porque Cristo solo murió por los pecadores. Esta es la quinta gran verdad que nosotros debemos oír: Existe una condición que debes conocer para poder salvarte. Yo quiero enseñarlo como mi último punto, que es convertirse un hedonista cristiano, que es la parte esencial de esta condición.

"¿Qué debo hacer para ser salvo?". Esta es probablemente la más importante pregunta que cualquier humano debe hacerse. Veamos por un momento las diferentes maneras en la que Dios contesta esta pregunta en su palabra. La respuesta en Hechos 16:31 es "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". La respuesta en Juan 1:12 es que debemos recibir a Cristo: "Todo aquel que le recibe...Él le dio potestad para convertirse en hijo de Dios". La respuesta en Hechos 3:19 es, "arrepiéntete"; esto es, dale la espalda al pecado (arrepiéntete para que tus pecados sean borrados). La respuesta en hebreos 5:9 es obediencia a Cristo. “Jesús se convirtió en la fuente eternal de salvación a aquellos que le obedecen.”

Jesús mismo respondió la pregunta de varias formas. Por ejemplo, Él dijo en Mateo 18:3, que hacerse como un niño es una condición para la salvación:
“Verdaderamente te digo a ti, a menos que no te conviertas en un niño, no podrás entrar a reino de los cielos.”
En Mateo 8:34-35. La condición de auto negación es perder el deseo de las cosas de este mundo por la vida en Cristo.
“Si cualquier hombre viene a mi, que se niegue a si mismo, tome su cruz y sígame. Por que cualquiera que quiera salvar su vida la perderá; y cualquiera que pierda su vida por causa del evangelio, la salvará.”
En Mateo 10:37 Jesús dice que la condición es amarlo más a Él, que a cualquier otra persona:
“Aquel que ame más a padre o madre más que a Mi no me Merece a Mi y el que ame a hijo o a hija más que a mi, no me merece a mi.” (Ver a 1 Corintios 16:22; 2 Timoteo 4:8)
Lucas 14:33. La condición para la salvación es que seamos libres del amor a nuestras posesiones: “Cualquiera que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser mi discípulo.”

Existen condiciones en el nuevo testamento que dicen que debemos conocer para así beneficiarnos de la Muerte de Cristo y ser salvados. Nosotros debemos creer en Él, recibirle, volvernos de nuestros pecados, obedecerle, humillarnos a nosotros mismo como niños, y amarle más de lo que amamos a nuestra familia, nuestras posesiones en esta vida. Esto es lo que significa ser convertido a Cristo. Y esto solamente es el camino de una vida eterna.

¿Pero qué es lo que mantiene estas promesas? ¿Qué las une? ¿Qué cosas impiden a una persona hacerlas? Yo creo que la respuesta está en la parábola de Mateo 13:44.

El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo, que un hombre descubrió y lo ocultó: entonces por el gozo que tiene, va y vende todo lo que tiene y compra ese Campo.

Esta parábola describe cómo una persona es convertida y traída al reino de los cielos, él descubre un tesoro y es llenado de gozo lo cual hace que venda todo lo que tiene de tal forma que pueda tener ese tesoro. Tú te conviertes a Cristo cuando Cristo se convierte en el tesoro de tu corazón y tu santo gozo. El nuevo nacimiento de esta santa afección es la raíz común de todas las condiciones de la salvación. Nosotros nacemos de nuevo-convertidos-cuando Cristo se convierte en el tesoro en el cual encontramos el más grande deleite que es confiar en Él, obedecerle y convertir esto en nuestro hábito normal.

Algunos pueden decir en contra del hedonismo cristiano: “es posible tomar esta decisión por Cristo sin el incentivo del gozo” Yo lo dudo. Pero este tema en esta mañana no.” Puedes tomar la decisión por Cristo sin el incentivo del gozo; pero... ¿pudieras tú? ¿Te haría algún bien en el caso que pudieras? ¿Existe alguna evidencia en las escrituras de que Dios aceptaría a personas que vienen a Él por cualquier otro motivo que no sea el deseo de agradarle a Él? Algunos dirían: “Nuestro propósito de vida debiera ser agradar a Dios y no a nosotros mismos”, “¿pero qué es lo que agrada a Dios?” Hebreos 11:6.
Sin fe es imposible agradar a Dios. Para cualquiera que quiera estar cerca de Dios debe creer que Él existe y que Él recompensa a aquellos que le buscan.

Tú no puedes agradar a Dios, a menos que tú vengas a Él buscando recompensa.
Qué fue lo que Cristo le dijo a Pedro cuando Pedro se enfocó en su auto negación sacrificial y dijo: “nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mateo 19:27), Jesús vio su orgullo: “Nosotros hemos hecho la heroica decisión de sacrificarnos por Jesús”. Y ¿Cómo Cristo sacó ese orgullo del corazón de Pedro? Él dijo:
No existe alguno que haya dejado todo por mí que no reciba su recompensa… Ahora y en la vida eterna.
Pedro si tú no vienes a mí, por que soy el más grande tesoro, que todas esas cosas que tú has dejado, entonces tú nunca has venido a mí, tú sigues enamorado de tu autosuficiencia. Tú no te has convertido en un niño para el beneficio de su padre. Es este orgullo, que quiere ser más que un bebé; buscando la justicia, paz y gozo de nuestro Cristo. La condición de la salvación es que tú vengas a Cristo y busques la recompensa y que encuentres en el tesoro de tu corazón que es un santo gozo.

Para resumir: existen cinco grandes verdades que cada ser humano necesita para que se adueñe de estas cosas:

Primero: Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos.
Segundo: Ninguno de nosotros siente lo profundo, lo intenso y lo consistente de la gratitud que le debemos a nuestro creador.
Tercero: Nosotros entonces estamos bajo la justa condenación de Dios. Nuestro propio sentimiento judicial nos enseña que somos culpables.
Cuatro: En la muerte de Cristo Jesús por nuestros pecados Dios ha hecho la manera de satisfacer las demandas de su justicia y alcanzar la salvación de su pueblo.
Finalmente, la condición que nosotros debemos tener para beneficiarnos de esta grande salvación es que nosotros seamos convertidos a Cristo.- y conversión a Cristo es lo que pasa cuando Cristo se convierte en tu tesoro y en el santo gozo de tu corazón. Cada invitación bíblica de la palabra de Dios está enraizada en la promesa de un tesoro purificado. Cristo mismo es una amplia recompensa por cada sacrificio. La invitación a la palabra es sin la posibilidad de equivocarse Hedonista:
“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará nuestra alma con grosura.
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; Oíd y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes de David.
(Isaías 55: 1-3)

Wednesday, January 11, 2012

Nuevo capítulo en fenómeno Tebow

 Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida.
-- Juan 3:16


 Cuando otros jugadores se estarían golpeando el pecho con un puño, él se arrodilla para rezar. Su manera de ganar pronto se derrumbará, insisten los expertos.

La fórmula del éxito de Tim Tebow no es común en la NFL. Por eso, muchos se preguntan: ¿es un milagro en el fútbol americano, o la mezcla perfecta de suerte, oportunidad y buenas jugadas?
Ese debate ferviente es lo que vuelve al mariscal de los Denver Broncos uno de los temas más candentes estos días en Estados Unidos, una discusión en la que casi nadie es neutral.

En lo único en que muchos están de acuerdo es que la mezcla rara de lanzamientos poco comunes y devoción religiosa en el deporte más popular del país vuelve ineludible al QB cristiano de 24 años, quien usa el juego para llevar su mensaje de fe más allá del campo y al mismo tiempo lidera a los Broncos en una inesperada campaña de postemporada.

"Simplemente estoy muy agradecido por la plataforma que me ha dado Dios y la oportunidad de ser mariscal de los Denver Broncos. Qué gran organización", dijo Tebow tras su última actuación épica, en que lanzó un pase de touchdown de 80 yardas en la primera jugada del tiempo extra para vencer 29-23 a Pittsburgh en la ronda de comodines de los playoffs.

La jugada originó 9,420 tweets por segundo, según Twitter. Más de un usuario de Twitter se dio cuenta que Tebow lanzó para 316 yardas en el partido y logró un récord de los playoffs de la NFL con un promedio de 31.6 yardas por pase completo. Las cifras coinciden con la del pasaje bíblico de Juan 3:16, uno de los más citados por los cristianos y que se convirtió en la búsqueda más popular de Google la noche del domingo. Tebow solía pintarse esa cifra en la tintura negra que usaba en el rostro cuando jugaba en la Universidad de Florida.

"Lo que pasa con Tebow es que parece ser más genuinamente devoto que la mayoría de los atletas, que parecen ser devotos para ganar partidos", dijo Clifford Putney, autor de un libro sobre el cristianismo en los deportes entre 1880 y 1920.

Aunque Tebow ya era seguido desde que ganó el trofeo Heisman y dos títulos nacionales universitarios, su logro más reciente es popularizar el gesto de apoyar una rodilla en el suelo, un codo en la otra y la cabeza en ese puño mientras el caos estalla a su alrededor.

La práctica es conocida como "Tebowing" --"bowing" significa "haciendo una reverencia"-- y hasta tiene su propio sitio web con imágenes de gente que la repite en Jerusalén, Sydney y otros lugares.
Más allá del entretenimiento, los simpatizantes y los medios están reevaluando sus percepciones sobre los atletas y su religión, una relación que hasta ahora se consideraba casi con desdén. Tebow y sus cinco remontadas en el último cuarto y cuatro victorias en tiempo extra obligan a repensar las menciones a Dios en las declaraciones después de los partidos.

También el estilo de lanzar del mariscal es un dilema: los expertos lo critican y, cuando alguien lo defiende, enseguida se supone que es una persona que comparte los valores religiosos del jugador.
"Es el jugador más difícil de analizar que he visto en mi vida", dijo Sandy Clough, conductor de radio deportiva en Denver.

Tomado de ESPN  Deportes

Friday, January 6, 2012

¿Cómo resolver conflictos en el matrimonio? (Por Helena Calderón)


Una nueva experiencia, una nueva etapa en la vida se inicia cuando decidimos unirnos a un ser querido para compartir de nuestra total existencia en sueños, añoranzas y anhelos de felicidad con ese otro ser que amamos. Este es el instante en que aflora la ilusión y se abre el camino en el que todo parece “color de rosa”. Sin embargo, hay que tener presente que son dos personas distintas que deberán acoplarse y adaptarse mutuamente, para vivir en verdad el amor jurado como “eterno e incondicional”.

Sabemos que esto no es nada fácil y que lo que han de aportar cada uno en la pareja será indispensable para el logro de sus objetivos. Hay que tener presente, que como ocurre en la mayoría de los matrimonios, no estamos exentos de conflictos, pero que frente a esta realidad, debemos resolver los problemas de una manera adecuada. Llegar a ser personas que reconozcamos las diferencias de la mejor manera, cuidando la integridad del otro/a y aceptando la existencia de factores que no se pueden cambiar.

Actuar con tolerancia, debe ser una de las primeras leyes a cumplir a la hora de resolver los problemas. Se debe tener claridad que lo que marca la diferencia en una relación, no es lo que se espera de la pareja, si no lo que uno/a mismo/a puede aportar. Sin duda alguna, este será el modo de lograr el crecimiento de ambos, lo que se reflejará en una mejor calidad de vida.

Al hablar de cómo solucionar conflictos, es importante mencionar que la comunicación es la base fundamental. No sólo vista como una adecuada disposición de hablar, escuchar, sino como el ejercicio permanente de compartir inquietudes, vivencias, objetivos, proyectos y en general el día a día.

Un matrimonio que anhela seguir amándose para toda la vida, que a pesar de los malos tiempos deciden estar juntos, deben partir por tener un corazón respetuoso desde donde broten palabras positivas, abundantes y amorosas.

Para esto les brindamos una lista de sugerencias acerca de cómo resolver conflictos sin herir a la persona amada:

1. Identificar y focalizar el problema

Identificar y focalizar el problema requiere de un gran ejercicio: el diálogo. Expresar lo que se siente de forma permanente va a permitir entrar en un proceso de madurez en el cual la pareja pueda detectar cual es el problema. Lo contrario a este ejercicio es la acumulación de situaciones difíciles que no permiten saber con claridad que es lo que está pasando. En ocasiones, es posible encontrarse luchando contra aspectos que se creen es el problema, pero que no son más que los síntomas.

2. Buscar el lugar adecuado y el momento oportuno

Dejemos que el primer estallido del enojo pase. Es probable que si se habla en ese momento, se digan cosas de las cuales luego haya que arrepentirse. El momento oportuno es aquel cuando lo peor del conflicto pasó. Será necesario encontrarse a solas, de preferencia fuera de casa y en un lugar agradable para ambos.

3. Aprender a estar en desacuerdo sin pelear

Una buena comunicación, hará posible que se cumplan los objetivos de construir la relación. Un conflicto no significa necesariamente una pelea o estar en desacuerdo con la pareja. Muchas veces esto indica que existen dos seres pensantes y deseosos de compartir sus ideas. Aquí el elemento principal será siempre el respeto. Si no se practicó antes, debemos comenzar de manera respetuosa y amable a exponer las opiniones sin necesidad de humillar, ridiculizar o criticar.

4. No buscar culpables, sino soluciones

Se debe atacar el problema, no el uno/a al otro/a. Por lo general un ataque mutuo puede afectar más la relación y ser preámbulo para otra mayor. Tampoco busquemos la manera de herir a nuestra pareja. El problema es real y debemos buscar una solución sin herir los sentimientos del otro o la otra, más aún cuando ya no tenemos argumentos para defender nuestra posición. Las soluciones han de ser propuestas concretas de nuevas conductas para ambos. Procuremos proponer la nuestra en primer lugar.

5. No pretender tener la razón

Siempre hemos de incluirnos como parte del problema, ya que en una pareja ambos comparten permanentemente las responsabilidades. Esto permitirá que si nosotros/as ya tenemos la solución, la expongamos en el momento oportuno como una de las posibles salidas, recordando que no ha de ser la única.

6. Elegir una posible solución

Luego de un largo proceso de comunicación, en los cuales se debe atravesar varias etapas hasta lograr una madurez, hay que buscar las soluciones que sean saludables en términos físico-emocionales para todo el entorno familiar. Se debe intentar siempre rescatar los elementos positivos existentes. El aprender a solucionar las diferencias se inicia siempre con un sentimiento de humildad.

Wednesday, January 4, 2012

Dios los creó hombre y mujer a Su imagen (Por John Piper)


Génesis 1:26–28
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Quisiera reflexionar con ustedes acerca de tres enseñanzas de este texto. Una de ellas es que Dios creó al ser humano. La segunda, es que Dios nos creó a su imagen. La tercera, es que nos creó hombre y mujer.
Es posible creer estas tres verdades y no ser cristiano. Después de todo, se enseñan justamente aquí, en las Escrituras Judías. Por consiguiente, un judío que cree en las Escrituras aceptaría estas verdades. Pero aunque se puede creer estas verdades y no ser cristiano, todas apuntan al Cristianismo. Todas ruegan por la consumación que surge del trabajo de Cristo. Eso es de lo que quiero hablar, especialmente en relación con la tercera verdad –que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, como hombre y mujer.

1. Seres Humanos Fueron Creados por Dios

 

Tomemos la primera verdad: Que los seres humanos fueron creados por Dios. Creo que esto necesita clarificarse. ¿POR QUÉ nos creó? Cuando uno hace algo, tiene una razón para hacerlo. Pero, el mundo de hoy, ¿da una respuesta adecuada a esta pregunta? El Antiguo Testamento habla del hombre poniendo al mundo ante Su dominio. Habla de que ha sido creado para mostrar la gloria de Dios (Isaías 43:7) Habla de toda la tierra siendo llenada con el conocimiento de la gloria del Señor.


Pero, ¿qué vemos nosotros? Vemos un mundo en rebeldía contra el Creador. Vemos a las Escrituras Judías llegando a un final con la historia de la creación totalmente incompleta, y la esperanza de gloria está aún por llegar. Así que, solamente creer que Dios creó al ser humano de la forma que las Escrituras Judías nos enseñan que lo hizo, ruega porque se cuente el resto de la historia, es decir, el Cristianismo. Sólo en Cristo puede lograrse el propósito de la creación.

2. Dios Nos Creó a Su Imagen

 

O tomemos la segunda verdad, por ejemplo: Dios nos creó a su imagen. De seguro, esto debe tener algo que ver con el motivo por el que estamos aquí. Su propósito para crearnos debe tener que ver en forma maravillosa, con el hecho de que no somos ranas, lagartijas ni pájaros, ni tampoco monos. Somos seres humanos a imagen de Dios, sólo nosotros y ningún otro animal.


Pero cómo hemos estropeado esta increíble dignidad. ¿Somos como Dios? En realidad, si y no. Sí, somos como Dios, aún siendo pecadores e incrédulos, hay una semejanza. Lo sabemos porque en Génesis 9:6 Dios dijo a Noé: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre”. En otras palabras, aún en un mundo donde abunda el pecado (hasta el punto de asesinato), los seres humanos todavía son a imagen de Dios. No se los puede matar como a los ratones y mosquitos. Pierdes el derecho a la vida si asesinas a un ser humano. (Ver Santiago 3:9).


Pero ¿somos la imagen que Dios quiso que seamos? ¿No está esa imagen tan estropeada que a veces es casi imposible de reconocer? ¿Sientes que eres como Dios en la forma que deberías serlo? De modo que aquí nuevamente, la creencia de que fuimos creados a imagen de Dios ruega por ser completada – en este caso por una redención, una transformación, una forma de re-creación. Y eso es exactamente lo que conlleva el Cristianismo. “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas... y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 2:8-10; 4:24). Dios nos creó a Su imagen, pero nosotros lo hemos echado a perder completamente y Jesús es la respuesta. Él viene a través de la fe, perdona, limpia y comienza un proyecto de recuperación llamado santificación, que terminará en la gloria que Dios tenía preparada para el ser humano al principio. Por consiguiente, ya que sabemos que fuimos creados a imagen de Dios, nuestro pecado y corrupción ruegan por una respuesta. Y Jesús es la respuesta.

3. Dios Nos Creó Hombre y Mujer

 

La tercera verdad en estos versos es que Dios nos creó hombre y mujer. Y esto también apunta al Cristianismo y ruega por la consumación de Cristo. ¿Cómo? De dos maneras, por lo menos. Una proviene del misterio del matrimonio. La otra, de la histórica fealdad de las relaciones masculino-femeninas en pecado.


El Misterio del Matrimonio 


Tomemos el misterio del matrimonio. En Génesis 2:24, justo luego de la explicación de cómo fue creada la mujer, Moisés (el escritor de Génesis) dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Ahora bien, cuando el apóstol Pablo cita este verso en Efesios 5:31 dice: “Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia”. Y utilizando esto como indicio, desarrolla el significado del matrimonio: Es un símbolo del amor de Dios por la iglesia, representado en el amor del esposo hacia su mujer; y es un símbolo de la feliz sumisión de la iglesia a Cristo representada en la relación de la esposa hacia su marido.


Él llama a Génesis 2:24 un “misterio” porque Dios no reveló claramente en Génesis todos Sus propósitos para el matrimonio del hombre y la mujer. Habían referencias en el Antiguo Testamento de que el matrimonio era como la relación de Dios con Su pueblo. Pero sólo con la venida de Cristo el misterio del matrimonio queda explicado en detalle. Intenta ser un reflejo del pacto de Cristo con Su pueblo, Su compromiso con la iglesia.


Se puede observar entonces, cómo Dios al crear al ser humano hombre y mujer y luego al ordenar el matrimonio como la relación en la cual el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su esposa en compromiso y pacto, se observa cómo este acto de creación y este mandato del matrimonio ruegan por la revelación de Cristo y Su iglesia. Imploran por el Cristianismo como la revelación del misterio.


Este es un pensamiento muy extraño para muchos, incluso para la mayoría de los cristianos, porque el matrimonio es una institución secular tanto como cristiana. Se lo encuentra en todas las culturas, no sólo en sociedades Cristianas. Entonces, no creemos que los matrimonios no Cristianos que conocemos sean símbolos misteriosos de la relación de Cristo con la iglesia. Pero lo son, y nuestra misma existencia como hombres y mujeres en el matrimonio pide por que Cristo se haga conocer en Su relación con la iglesia. El Cristianismo completa nuestra comprensión acerca del pacto de matrimonio.


Permíteme presentarte una situación y darle un giro que quizá no hayas pensado antes. Cristo vendrá nuevamente a la tierra. Así como lo vieron irse, vendrá nuevamente, según dijeron los ángeles. Entonces imaginemos ese día. Se abren los cielos y suenan las trompetas y el Hijo del Hombre aparece sobre las nubes con poder y gloria y con miles de ángeles brillando como el sol. Él los envía a reunir a Sus elegidos por todo el mundo y resucita de entre los muertos a quienes murieron en Cristo. Él les da cuerpos nuevos y gloriosos como el Suyo propio y transforma al resto de nosotros en un abrir y cerrar de ojos, para que estemos listos para la gloria.


La preparación por siglos de la esposa de Cristo (¡la iglesia!) finalmente se ha completado y Él toma su brazo, figurativamente, y la conduce a la mesa. La cena del Cordero del casamiento ha llegado. Él está a la cabecera de la mesa y un gran silencio cae sobre los millones de santos. Y Él dice: "Éste, mis amados, era el significado del matrimonio. Esto es hacia lo que todo apuntaba. Este es el motivo por el cual los creé hombre y mujer y les ordené celebrar el pacto del matrimonio. De aquí en adelante, no habrá más matrimonio, porque la realidad final ha llegado y la sombra puede desaparecer". (Véase Marcos 12:25; Lucas 20:34-36)


Ahora, recuerda lo que estamos haciendo: Estamos tratando de ver que la tercera verdad, Dios nos creó a su imagen, hombre y mujer, apunta al Cristianismo como su consumación. Y yo dije que lo hace de dos formas. La primera fue por el misterio del matrimonio. La creación del ser humano como hombre y mujer da el marco necesario en la creación, para la ordenanza del matrimonio. No podría haber existido el matrimonio sin el hombre y la mujer. Y el significado del matrimonio no es conocido en su esencia o plenitud, hasta que uno lo ve como una parábola de la relación de Cristo con la iglesia.


Entonces, la creación del ser humano como hombre y mujer apunta al matrimonio, y el matrimonio apunta a Cristo y la iglesia. Consecuentemente, la creencia de que Dios nos creó a Su imagen como hombre y mujer no está completa sin el Cristianismo, sin Cristo y Su trabajo de salvación para la iglesia.


La Histórica Fealdad de las Relaciones Entre el Hombre y la Mujer 

Ahora bien, dije que había otra forma en que la creación como hombre y mujer apunta al Cristianismo como consumación necesaria; esta es, de su distorsión en la histórica fealdad de las relaciones entre el hombre y la mujer. Déjame que trate de explicar.


Cuando el pecado entró al mundo, el efecto sobe nuestras relaciones como hombre y mujer fue devastador. Dios se presenta a Adán, luego de que éste comiera del fruto prohibido, y le pregunta qué ha sucedido. Adán contesta en Génesis 3:12, “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. En otras palabras, es culpa de ella (¡o tuya por dármela!), ¡entonces, si alguien debe morir por comer el fruto es mejor que sea ella!


Allí tenemos el comienzo de toda violencia familiar, todo el abuso hacia la esposa, toda violación, toda difamación sexual, todas las formas de denigración de la mujer que Dios creó a Su imagen.


Génesis 3:16 pronuncia la siguiente maldición sobre el hombre y la mujer caídos: Dios le dice a la mujer, “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”. En otras palabras, el  resultado del pecado y la maldición de nuestra era es el conflicto entre los sexos. Este verso no es una descripción de cómo deberían ser las cosas. Es una descripción de la forma en que serán las cosas mientras reine el pecado. Hombres dominantes y mujeres engañosas. Este no es el significado de hombre y mujer a imagen de Dios. Es la fealdad del pecado.
Ahora bien, ¿cómo apunta esa fealdad al Cristianismo? Apunta al Cristianismo porque ansía la curación que el Cristianismo trae a la relación entre hombres y mujeres. Si Dios nos creó a Su imagen COMO HOMBRE Y MUJER, ello implica igualdad en la condición de persona, dignidad, respeto mutuo, armonía, complementariedad, un destino unificado. Pero ¿dónde está todo esto en la historia del mundo? Está en la curación que trae Jesús.

Dos Observaciones Acerca de la Curación que Trae Jesús

Hay tanto para decir aquí. Pero permítanme mencionar sólo dos cosas.


3.1. El Destino del Ser Creado Hombre y Mujer


Primero, Pedro dice en 1 Pedro 3:7, que los esposos cristianos son “coherederos de la gracia de la vida”. ¿Qué significa esto? Significa que en Cristo los hombres y mujeres recuperan el sentido por el que fueron creados hombre y mujer a imagen de Dios. Significa que juntos, como hombre y mujer, deben dar la imagen de la gloria de Dios y juntos como coherederos, deben heredar la gloria de Dios.
La creación como hombre y mujer a imagen de Dios (cuando lo vemos con el pecado) ruega para que sea consumada la curación que surge del trabajo de transformación de Cristo, y la herencia que Él dejó para los pecadores. Cristo recupera del pecado la realidad de que el hombre y mujer son coherederos de la gracia de la vida.


3.2. El Significado de la Soltería Como Hombre y Mujer


El otro aspecto para mencionar sobre la forma en que Cristo da vuelta las cosas y supera la fealdad de nuestro conflicto, y además cumple el destino de ser creados hombre y mujer a imagen de Dios, se encuentra en 1 Corintios 7. Allí, Pablo dice algo increíblemente radical para esos días: “A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo... el soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor…la mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu… Esto digo…no para poneros restricción, sino para…asegurar vuestra constante devoción al Señor” (1 Corintios 7: 8, 32-35).


¿Puedes ver lo que esto implica? Implica que la curación que Jesús brinda al hombre y la mujer, creados a imagen de Dios no depende del matrimonio. En realidad, la experiencia de Pablo como hombre soltero (y el modelo de Jesús como soltero) le enseñó que hay cierta devoción resuelta al Señor, que es posible para el hombre o mujer solteros, que no es usualmente la porción de los santos casados.


En otras palabras: El matrimonio es una institución temporaria en esta era, hasta la resurrección de los muertos. La esencia de su significado y propósito es representar la relación de Cristo con la iglesia. Pero cuando venga la realidad, la representación que conocemos será dejada de lado. Y no existirá el matrimonio en la era que viene. Y aquellos que han sido solteros y consagrados al Señor, se sentarán en la cena matrimonial del Cordero, como herederos plenos del don de la vida. Y según su devoción al Señor y sus sacrificios serán recompensados con afecto, relaciones y alegrías más allá de toda imaginación.

En Resumen

Vamos a resumir lo expresado.
  1. Dios creó a los seres humanos. Y al finalizar el Antiguo Testamento, este hecho sorprendente demanda el resto de la historia, la Cristiandad, para que tenga sentido lo que Dios quería hacer. Sus propósitos en la creación están incompletos sin el trabajo de Cristo.
  2. Dios nos creó A SU IMAGEN. Pero nosotros hemos estropeado esa imagen de tal manera que es casi irreconocible. Consecuentemente, esta verdad ruega por la consumación del Cristianismo, porque lo que hace Jesús es reclamar lo que ha sido perdido. Esto es una "nueva creación en Cristo". Se restaura la imagen en justicia y santidad.
  3. Dios nos creó a Su imagen como HOMBRE Y MUJER. Y esto también ruega por la consumación de la verdad del Cristianismo. Nadie puede darse cuenta completamente de lo que significa ser hombre y mujer casados hasta ver que el matrimonio es para mostrar a Cristo y la iglesia. Y nadie puede entender el verdadero destino de ser creados hombre y mujer a imagen de Dios hasta entender que el hombre y la mujer son ambos herederos de la gracia de la vida. Y finalmente, nadie puede entender completamente el significado de estar soltero como hombre y mujer a imagen de Dios, hasta enterarse por Cristo que en el futuro no existirá el matrimonio y consecuentemente, el glorioso destino de ser hombre y mujer a imagen de Dios, no depende del matrimonio, sino de la devoción al Señor.
Entonces, permanezcan, persistan en estas verdades: Dios te ha creado, Él te ha creado a Su imagen, y te ha creado hombre o mujer para que puedas tener completa, radical y única devoción al Señor.

Tuesday, January 3, 2012

Qué hacer en las áreas grises (Por John MacArthur)


Como pastor me gozo guiar a la gente a través de la Palabra de Dios y explicarles las implicaciones de ella en sus vidas. Me gozo poder ayudarles a clarificar un punto de doctrina, interpretar un versículo difícil, o responderles cualquier otra pregunta. Entre tantas preocupaciones de la gente, no recuerdo que haya una vez que alguien me preguntó si es pecado mentir, engañar, robar, matar, cometer adulterio, o codiciar. También ha pasado mucho tiempo desde que alguien me ha preguntado si un cristiano debe leer la Biblia, orar, o compartir con otros la salvación de Jesucristo. La Biblia es clara en todas estas áreas. 


Sin embargo, sí hay una clase de preguntas que caen en medio de todo. Son temas sobre qué hacer con la libertad cristiana – temas que caen en las áreas grises. ¿Qué clase de entretenimiento es aceptable? ¿Qué clase de música está bien? ¿Qué cosas pueden hacer los cristianos los domingos? ¿Y qué de nuestra ropa, lo que comemos y bebemos, o cómo usamos nuestro tiempo extra – habla la Biblia sobre estas cosas? 


Algunos dirán, “No, la Biblia no habla sobre estos temas. Haz lo que quieras hacer - ¡Eres libre en Cristo!” Mientras sea verdad que la Biblia no habla específicamente sobre cada decisión que tendrás que hacer en tu vida, no cambian los principios que gobiernan la libertad cristiana. Cuando pasas las “áreas grises” por la red de los principios de la Palabra de Dios, confió que encontrarás claridad y verdadera libertad para vivir tu vida para la gloria de Dios. 


¿Me beneficiará espiritualmente? 


Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica (1 Corintios 10:23).
Una cosa de “provecho” es útil o para tu ventaja; y la idea detrás de la palabra “edifica” es para la madurez espiritual. Entonces basado en este versículo, pregúntate, “¿Hacer esto mejorará mi vida espiritual? ¿Cultivará piedad? ¿Me ayudará espiritualmente?” Si no, debes cuestionar si este comportamiento es la mejor decisión. 


¿Me traerá bajo esclavitud?


Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna (1 Cor. 6:12).
En la segunda parte de este versículo, Pablo está diciendo, “No seré dominado por el poder de cualquier cosa”. Si lo que estás considerando hacer puede empezar una mala costumbre, ¿por qué hacerlo? No permitas que seas dominado bajo algo o alguien. Eres siervo del Señor Jesucristo, y de Él solamente. 


¿Destruirá el templo de Dios?



¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Cor. 6:19-20).
No hagas nada que pueda dañar tu cuerpo o traerle vergüenza – es el único instrumento que tienes para glorificar a Dios. Romanos 6:13 dice, “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. La forma en que uses tu cuerpo siempre debe reflejar tu deseo de honrar a Jesucristo.  


¿Causará que alguien más caiga? 


Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles (1 Cor. 8:8-9).
Este es el principio del amor. Así como dice Romanos 13:10: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”. Si sabes que tu decisión – lo que consideres “entre los límites” y aprobado – causa a otro cristiano a tropezar y pecar, ama a ese hermano o hermana lo suficiente y resiste tu propia libertad. Eso no es popular en una sociedad egocéntrica, pero es bíblico. Complacerse uno mismo en su legítima libertad y causar problemas para otro cristiano es pecado. “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Cor. 8:12-13). 


¿Causará que el evangelio se expanda? 


No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos (1 Cor. 10:32-33).
Aún si eres consciente de ello o no, lo que permitas o no permitas en tu comportamiento afecta tu testimonio para Cristo – y el mundo lo está notando. Es un problema de testimonio – lo que tu vida hable de Dios. Tú testimonio o refleja la verdad de Dios o refleja una mentira. Las decisiones que haces en las áreas “grises” deben reflejar tu deseo de no ofender la reputación de Dios pero de traerle gloria. 


¿Violará mi consciencia? 


Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado (Ro. 14:23).
Primera Corintios 10:25-29 contiene tres referencias para abstenerse de una cierta práctica “por motivos de consciencia”. Nunca entrenes a violar tu propia consciencia. Si tu consciencia se molesta por lo que estás considerando, no lo hagas. Si no estás seguro, no lo hagas. Es difícil exagerar el valor de una consciencia limpia, pero vale la pena mantener tu consciencia clara para que tu relación con Dios no sea obstruida. Si permaneces en oración y en el estudio de la Palabra de Dios, informarás tu consciencia para que “[andéis] como hijos de luz…comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:8, 10).


¿Le traerá gloria a Dios? 


Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31).
Este versículo es claramente el resumen y la meta de todos los principios que yo he compartido. ¿No es el deseo de nuestro corazón poder glorificar a nuestro Señor y Salvador con nuestras vidas? Piensa en tu decisión - ¿Será Él glorificado, honrado, y alabado por medio de esto? Que podamos decir juntamente con Jesús, “Yo te he glorificado en la tierra” (Juan 17:4).
¿Entonces cuáles preguntas tienes? Fíltralas por los principios de arriba y disfruta tu libertad en Cristo – ¡la libertad a ser lo que Él te ha creado a ser!

Sunday, January 1, 2012

¿Qué podemos hacer mi cónyuge y yo para hacer nuestro matrimonio más fuerte?





Los dos deben reconocer que su matrimonio es un compromiso con Jesucristo primeramente y después con el uno al otro. Su mejor defensa contra las fuerzas que pueden destruir su matrimonio es que los dos mantengan una profunda y buena relación con Jesucristo y un compromiso a obedecer Su Palabra. Ser fiel y obediente en su caminar con el Señor les ayudara a no caer. 


Aquí hay varios principios prácticos para seguir: 


 Concéntrese en su corazón, no en su apariencia.


Su vida interna es más importante que su apariencia. El escritor de Proverbios dijo lo siguiente, “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada” (Proverbios 31:30).
Pedro dio este principio a las esposas en 1 Pedro 3:3-4, pero también se aplica a los esposos: “Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”.
Si usted se enfoca en desarrollar su amor por Cristo, sus cualidades internos de piedad maduraran, desarrollaran, y fortalecerán su matrimonio. 


• Concéntrese en quien verdaderamente es su cónyuge, y no en un compañero ideal.


Muchos matrimonios fallan simplemente porque no toman tiempo para conocerse el uno al otro. Su cónyuge, tan maravilloso que parecía en el altar, no es perfecto. Si usted solo piensa en lo ideal que quisiera que fuera su cónyuge o su matrimonio, usted herirá su matrimonio. Abandone la idea de un cónyuge y matrimonio perfecto y empiece a aprender cómo entender y amar al cónyuge que tiene -como es él o ella hoy mismo. Esto es lo que Pedro quiso decir cuando le dijo a los esposos que vivieran con sus esposas “de manera comprensiva” (1 Pedro 3:7). 


• Concéntrese en amar a su cónyuge, no en su compatibilidad.


No importa quién es su cónyuge, pueden aprender a amarse el uno al otro. En contraste con la idea prevaleciente que el amor es algo que solo pasa, Pablo manda a los esposos que amen a sus esposas (Efesios 5:25) y a las esposas que amen a sus esposos (Tito 2:4). La Escritura no reconoce la posibilidad de la incompatibilidad entre dos compañeros de matrimonio – Dios simplemente manda que los dos, el esposo y la esposa, se amen.

Saturday, December 31, 2011

De tal manera amó Dios al mundo (Por John Piper)


Juan 3:9–18
Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?  En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio.  Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?  Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Hoy nos enfocamos, y Dios mediante también la semana que viene, en uno de los versículos más famosos en la Biblia, y en los dos versículos siguientes, dados para aclararlo y sustentarlo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:16-18)
No es difícil ver por qué el versículo 16 es uno de los más famosos, más memorizados, más atesorados en la Biblia. En este versículo son mencionadas juntas las más grandes realidades existentes. Dios. Amor. El mundo. El Hijo de Dios. La fe. La muerte eterna. La vida eterna. Todo aquel -ustedes, o no. Estas son las realidades más grandes que pueden existir. ¿Qué podría ser más importante? ¿Qué podría ser más relevante para usted ahora mismo? ¿Qué podría ser más urgente para usted, o más significativo, que saber dónde está según lo que Dios le dice en este versículo?

Vea, por tanto, lo que pienso que debemos hacer con Juan 3:16. Hoy lo veremos rápidamente, haciendo pausas en cada una de esas grandes palabras (exceptuando amó) y comentando sobre cada una de ellas: Dios, mundo, dio, Hijo, cree, pierda, vida. Y buscaremos aplicarlas a nosotros a medida que avancemos en este mensaje. La semana siguiente, si Dios quiere, volveremos y dedicaremos todo un mensaje a la gran palabra que omitimos hoy, es decir, la palabra amó ("Porque de tal manera amó Dios...")

El Conflicto en Juan 3

Preguntaremos, ¿cómo nos ama Dios en este pasaje? ¿Cómo se relaciona el amor de Dios por el mundo, en el versículo 16, con la obra del Espíritu de Dios en el versículo 8? Aquí parece haber una tensión. Muchos la sienten, y muchos tratan de eliminar la tensión en una manera que deshonra, ya sea el significado del versículo 8, o el del versículo 16

Por un lado, el versículo 8 dice que Dios Espíritu sopla donde quiere y da vida a quien escoge. "El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu." Dios es libre. Y es Él, y no nosotros, quien tiene la última palabra, la palabra que decide quién, entre los rebeldes y muertos espirituales, será resucitado para nueva vida. Ninguno de nosotros merece ser resucitado. Y ninguno de nosotros tiene el poder para que suceda. Si alguien es rescatado, Dios lo hizo.

Pero por otro lado, Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna."  Ello, ciertamente, significa que Dios está amando a todos y ofreciendo vida eterna a todos, la misma vida que el Espíritu da en el versículo 8.

Esto es lo que trataremos de comprender la próxima semana. Y les adelanto que me ha sido de gran ayuda el libro: The Difficult Doctrine of the Love of God, de Don Carson. Tiene menos de 90 páginas. Es comprensible, y es muy bueno. Espero que muchos de ustedes lo lean.

Siete Realidades Enormes en Juan 3:16

Pero antes, hay aspectos sorprendentes y grandiosos que deben ser aclarados en este versículo. Siete palabras inmensamente importantes (representando siete grandes realidades), que necesitamos comprender, para que el poder y la belleza de este famoso versículo, puedan tener su efecto completo en nosotros. Y, ¡oh, cuánto anhelo que ustedes, los creyentes de Bethlehem, sepan que este versículo tan básico no es sólo para los principiantes! Es una terapia de electro shock de alto nivel, de alto voltaje, para los problemas matrimoniales, y para los problemas de los solteros, y para los problemas de los adolescentes.
Vayamos, por tanto, a las siete grandes palabras que aparecen en el versículo 16.

1. Dios

"Porque de tal manera amó Dios. . ." No hay razón para pensar que Jesús se refiere a un Dios diferente al del Antiguo Testamento. Él es el Creador Todopoderoso, y Sustentador del universo. Él es personal y no una simple fuerza, es decir: Él piensa, desea y siente. Él ama y aborrece. Y como persona, es moral; es decir, Él trabaja con nosotros en términos de lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo. Y como persona moral, Él es invariablemente justo. Él solo hace lo que es correcto. Y la infinita dignidad de su esencia define lo que es correcto. Hacer lo correcto es pensar y sentir y actuar de acuerdo con (en armonía con) la dignidad infinita de Dios.

Todos fuimos hechos por este Dios, y nuestro deber supremo y primero, y nuestra razón de ser, es honrarle y darle gracias (Romanos 1:21). Todos hemos fallado, y todos estamos bajo su justo desagrado. Esto es lo que hace que Juan 3:16 sea tan necesario y precioso. Describe la manera en que Dios actúa para rescatarnos de esta condición.

2. Mundo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo. . ." El significado más común para mundo en Juan se refiere a toda la humanidad creada y caída. Juan 7:7: "El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas" Juan 14:17: ". . . el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce."

Así es como Juan utiliza la palabra mundo aquí. Se refiere a toda la humanidad caída que necesita salvación. El "mundo" es el número incontable de personas que se pierden, al cual se refiere la frase "todo aquel" en la segunda parte del versículo: ". . . para que todo aquel que cree en El, no se pierda." El mundo es el gran océano de pecadores que se pierden, de allí viene todo aquel.

3. Dio

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Es necesario hacer dos aclaraciones relacionadas con esta acción de dar. Primero, esta es una dádiva que viene del cielo. Y segundo, esta es una dádiva, no sólo para venir a la tierra, sino para morir. El versículo 17 reemplaza la palabra dio con envió.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El."  Así que la dádiva del versículo 16 es el envío de su Hijo hacia el mundo, en una misión celestial.

En Juan 10:17-18, vemos cuál es clímax de esa misión del Padre. Jesús dice:"Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo.  Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y  tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” La última oración muestra que el Padre envió al Hijo para que el Hijo diera su vida. "…la doy de mi propia voluntad. . . . Este mandamiento recibí de mi Padre."

Así que cuando Juan 3:16 dice:  "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . . ," la acción de dar representa a Dios enviando a su Hijo a la tierra, a una misión para morir. Es tan sorprendente (sólo que un millón de veces más) como si usted le dijera a su hijo: "hay algo que quiero que hagas por mí: tengo algunos enemigos que merecen morir, y quiero que vayas y mueras en lugar de ellos, para que ellos puedan tener vida eterna." No importa todo que usted sepa acerca de Dios, asegúrese de saber que Él es así.

4. Hijo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito. . ." Los musulmanes, y otros, tropiezan con la idea de que Dios tenga un Hijo. Déjenme mencionar unas pocas verdades que son claras en el Evangelio de Juan, aunque sean misteriosas. A fin de tener un Hijo, Dios no tuvo relaciones sexuales con María. Vuelva al capítulo 1 donde Juan nos da una explicación básica de quién es el Hijo de Dios.

Juan 1:1: "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Así que aquí Juan nos presenta al Verbo. Y nos dice tres verdades sobre Él. Una, Él es Dios. "el Verbo estaba con Dios." Dos, Él está con Dios, y por tanto, es diferente de Dios. "…el Verbo era Dios." Y tercero, Él existía, por tanto, siempre fue y nunca vino a ser. "En el principio existía el Verbo."

Luego vea el versículo 14: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre." Este versículo nos aclara tres verdades.

Primero, el Verbo de Dios a que se refería el versículo 1, es el Hijo de Dios. "El Verbo se hizo carne. . . vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre…."

Segundo, Dios, con quien estaba el Verbo, y quien es diferente del Verbo, es Dios el Padre. Él es "el unigénito del Padre." "En el principio existía el Verbo, y el  Verbo estaba con Dios.” Él estaba con Dios el Padre.

Tercero, por tanto, Jesús es el Hijo de Dios, no porque el Padre tuviera sexo con María, sino porque el Hijo siempre existió, sin comienzo, como "el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza" (Hebreos 1:3). Él es totalmente Dios. Y el Padre es totalmente Dios. Y junto con Dios el Espíritu, ellos son un Dios, una naturaleza divina. Una esencia y tres personas en una relación eterna, perfecta, gozosa.

5. Cree

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree. . ." Cuatro observaciones sobre esta fe.

Primero, significa que no todos se beneficiarán de lo que Jesús vino a hacer. Pero "todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El resto perecerá, y no tendrá vida eterna.

Segundo, la palabra misma significa aceptar algo como cierto; y cuando se refiere a una persona, implica confiar en ella en lo que en esencia es esa persona, y hacer lo que ella dice hacer.

Tercero, Juan 1:11-12 muestra que otra palabra que Juan tiene para explicar –cree es recibir. "A lo suyo vino [Jesús], y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Por tanto, recibir a Jesús y creer en Jesús son frases intercambiables.

Cuarto, si preguntamos: "¿Recibirle como qué?, la respuesta sería: "Recibirle como lo que Él es". Por ejemplo, en Juan 6:35, Jesús dice: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” Así que aquí, creer significa venir a Jesús y recibirle como la comida y bebida que satisface nuestras almas. Esta es una de las razones por la que digo que debemos recibirle como nuestro Tesoro (Mateo 13:44). Y por esto es que la fe es tan transformadora.

6. Pierda

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se  pierda. . ." Lo más evidente y más importante, es ver que perderse es la alternativa a la vida eterna (". . . no se pierda, mas tenga vida eterna.” Por tanto, si usted perece, no tendrá vida eterna.
Otra verdad que queda clara aquí es que el versículo 18 describe la perdición como un estado de condenación. "El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.” Y ello significa que la sentencia judicial de la ira de Dios está sobre nosotros como pecadores y permanece sobre nosotros. Lo vemos en Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Así que ya estamos bajo condenación a causa de nuestro pecado e incredulidad. Y perdernos significa permanecer eternamente bajo la ira de Dios. Usted no puede imaginar algo peor que tener al Dios omnipotente oponiéndosele eternamente con una ira justa. Ese es el significado de pierda.

7. Vida

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna." Esto no sólo significa que usted existirá eternamente. Todo el mundo existe eternamente. Pero no todo el mundo tiene vida eterna. Esta vida significa, primeramente, que nacemos nuevamente y tenemos vida espiritual. Por Juan 6:63 sabemos que "El Espíritu es el que da vida”. Y sabemos por 1 Juan 5:11 que "esta vida está en su Hijo [el Hijo de Dios] ." Esta vida es vida para Dios; vida que puede ver y disfrutar a Dios como glorioso, y a toda su creación de la manera en que Él quiso que fuera disfrutada.

Por tanto, al creer ocurre que, mediante esa fe, el Espíritu Santo nos une a Cristo, en quien hay vida. Y, en ese instante, nacemos de nuevo, creemos, somos unidos con el Hijo de Dios, y tenemos su vida.

Y por ser vida del Hijo de Dios, permanece para siempre. "Yo soy la resurrección y la vida [dijo Jesús]; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11:25-26).

Jesús Da Vida; y Muere en Nuestro Lugar

Y, en este punto, no olvide lo que vimos con relación a la palabra dio. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Significando dio para morir. Como Jesús murió en nuestro lugar bajo la ira de Dios, nosotros no nos perdemos bajo la ira de Dios. Él era "el Cordero de Dios," el sacrificio entregado en nuestro lugar, quien llevó nuestro pecado y nuestro castigo (Juan 1:29,36).

Por tanto, tenemos vida eterna porque Cristo murió en nuestro lugar, y porque en Él está la vida. Él elimina el gran obstáculo de la ira de Dios, y suple la vida eterna que no tenemos en nosotros mismos.

¿Es ésta la Vida que Usted Disfruta?

Lo que nos deja sólo una pregunta: ¿Vive usted en el perdón y en la libertad de Juan 3:16? ¿Ha sido usted liberado del temor de la muerte? ¿La incertidumbre de ser amado así moldea sus relaciones interpersonales? No estoy preguntándole si se sabe este versículo. Pero, ¿lo cree? ¿Es ésta su vida? ¿Acaso todo lo que hace está permeado con este versículo?
Quiera Dios concederle una fe así. Crea en esta promesa de Juan 3:16. Reciba el tesoro de Cristo, y viva.