Saturday, December 31, 2011

De tal manera amó Dios al mundo (Por John Piper)


Juan 3:9–18
Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?  En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio.  Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?  Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Hoy nos enfocamos, y Dios mediante también la semana que viene, en uno de los versículos más famosos en la Biblia, y en los dos versículos siguientes, dados para aclararlo y sustentarlo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.  El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:16-18)
No es difícil ver por qué el versículo 16 es uno de los más famosos, más memorizados, más atesorados en la Biblia. En este versículo son mencionadas juntas las más grandes realidades existentes. Dios. Amor. El mundo. El Hijo de Dios. La fe. La muerte eterna. La vida eterna. Todo aquel -ustedes, o no. Estas son las realidades más grandes que pueden existir. ¿Qué podría ser más importante? ¿Qué podría ser más relevante para usted ahora mismo? ¿Qué podría ser más urgente para usted, o más significativo, que saber dónde está según lo que Dios le dice en este versículo?

Vea, por tanto, lo que pienso que debemos hacer con Juan 3:16. Hoy lo veremos rápidamente, haciendo pausas en cada una de esas grandes palabras (exceptuando amó) y comentando sobre cada una de ellas: Dios, mundo, dio, Hijo, cree, pierda, vida. Y buscaremos aplicarlas a nosotros a medida que avancemos en este mensaje. La semana siguiente, si Dios quiere, volveremos y dedicaremos todo un mensaje a la gran palabra que omitimos hoy, es decir, la palabra amó ("Porque de tal manera amó Dios...")

El Conflicto en Juan 3

Preguntaremos, ¿cómo nos ama Dios en este pasaje? ¿Cómo se relaciona el amor de Dios por el mundo, en el versículo 16, con la obra del Espíritu de Dios en el versículo 8? Aquí parece haber una tensión. Muchos la sienten, y muchos tratan de eliminar la tensión en una manera que deshonra, ya sea el significado del versículo 8, o el del versículo 16

Por un lado, el versículo 8 dice que Dios Espíritu sopla donde quiere y da vida a quien escoge. "El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu." Dios es libre. Y es Él, y no nosotros, quien tiene la última palabra, la palabra que decide quién, entre los rebeldes y muertos espirituales, será resucitado para nueva vida. Ninguno de nosotros merece ser resucitado. Y ninguno de nosotros tiene el poder para que suceda. Si alguien es rescatado, Dios lo hizo.

Pero por otro lado, Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna."  Ello, ciertamente, significa que Dios está amando a todos y ofreciendo vida eterna a todos, la misma vida que el Espíritu da en el versículo 8.

Esto es lo que trataremos de comprender la próxima semana. Y les adelanto que me ha sido de gran ayuda el libro: The Difficult Doctrine of the Love of God, de Don Carson. Tiene menos de 90 páginas. Es comprensible, y es muy bueno. Espero que muchos de ustedes lo lean.

Siete Realidades Enormes en Juan 3:16

Pero antes, hay aspectos sorprendentes y grandiosos que deben ser aclarados en este versículo. Siete palabras inmensamente importantes (representando siete grandes realidades), que necesitamos comprender, para que el poder y la belleza de este famoso versículo, puedan tener su efecto completo en nosotros. Y, ¡oh, cuánto anhelo que ustedes, los creyentes de Bethlehem, sepan que este versículo tan básico no es sólo para los principiantes! Es una terapia de electro shock de alto nivel, de alto voltaje, para los problemas matrimoniales, y para los problemas de los solteros, y para los problemas de los adolescentes.
Vayamos, por tanto, a las siete grandes palabras que aparecen en el versículo 16.

1. Dios

"Porque de tal manera amó Dios. . ." No hay razón para pensar que Jesús se refiere a un Dios diferente al del Antiguo Testamento. Él es el Creador Todopoderoso, y Sustentador del universo. Él es personal y no una simple fuerza, es decir: Él piensa, desea y siente. Él ama y aborrece. Y como persona, es moral; es decir, Él trabaja con nosotros en términos de lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo. Y como persona moral, Él es invariablemente justo. Él solo hace lo que es correcto. Y la infinita dignidad de su esencia define lo que es correcto. Hacer lo correcto es pensar y sentir y actuar de acuerdo con (en armonía con) la dignidad infinita de Dios.

Todos fuimos hechos por este Dios, y nuestro deber supremo y primero, y nuestra razón de ser, es honrarle y darle gracias (Romanos 1:21). Todos hemos fallado, y todos estamos bajo su justo desagrado. Esto es lo que hace que Juan 3:16 sea tan necesario y precioso. Describe la manera en que Dios actúa para rescatarnos de esta condición.

2. Mundo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo. . ." El significado más común para mundo en Juan se refiere a toda la humanidad creada y caída. Juan 7:7: "El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas" Juan 14:17: ". . . el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce."

Así es como Juan utiliza la palabra mundo aquí. Se refiere a toda la humanidad caída que necesita salvación. El "mundo" es el número incontable de personas que se pierden, al cual se refiere la frase "todo aquel" en la segunda parte del versículo: ". . . para que todo aquel que cree en El, no se pierda." El mundo es el gran océano de pecadores que se pierden, de allí viene todo aquel.

3. Dio

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Es necesario hacer dos aclaraciones relacionadas con esta acción de dar. Primero, esta es una dádiva que viene del cielo. Y segundo, esta es una dádiva, no sólo para venir a la tierra, sino para morir. El versículo 17 reemplaza la palabra dio con envió.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El."  Así que la dádiva del versículo 16 es el envío de su Hijo hacia el mundo, en una misión celestial.

En Juan 10:17-18, vemos cuál es clímax de esa misión del Padre. Jesús dice:"Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo.  Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y  tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” La última oración muestra que el Padre envió al Hijo para que el Hijo diera su vida. "…la doy de mi propia voluntad. . . . Este mandamiento recibí de mi Padre."

Así que cuando Juan 3:16 dice:  "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . . ," la acción de dar representa a Dios enviando a su Hijo a la tierra, a una misión para morir. Es tan sorprendente (sólo que un millón de veces más) como si usted le dijera a su hijo: "hay algo que quiero que hagas por mí: tengo algunos enemigos que merecen morir, y quiero que vayas y mueras en lugar de ellos, para que ellos puedan tener vida eterna." No importa todo que usted sepa acerca de Dios, asegúrese de saber que Él es así.

4. Hijo

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito. . ." Los musulmanes, y otros, tropiezan con la idea de que Dios tenga un Hijo. Déjenme mencionar unas pocas verdades que son claras en el Evangelio de Juan, aunque sean misteriosas. A fin de tener un Hijo, Dios no tuvo relaciones sexuales con María. Vuelva al capítulo 1 donde Juan nos da una explicación básica de quién es el Hijo de Dios.

Juan 1:1: "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Así que aquí Juan nos presenta al Verbo. Y nos dice tres verdades sobre Él. Una, Él es Dios. "el Verbo estaba con Dios." Dos, Él está con Dios, y por tanto, es diferente de Dios. "…el Verbo era Dios." Y tercero, Él existía, por tanto, siempre fue y nunca vino a ser. "En el principio existía el Verbo."

Luego vea el versículo 14: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre." Este versículo nos aclara tres verdades.

Primero, el Verbo de Dios a que se refería el versículo 1, es el Hijo de Dios. "El Verbo se hizo carne. . . vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre…."

Segundo, Dios, con quien estaba el Verbo, y quien es diferente del Verbo, es Dios el Padre. Él es "el unigénito del Padre." "En el principio existía el Verbo, y el  Verbo estaba con Dios.” Él estaba con Dios el Padre.

Tercero, por tanto, Jesús es el Hijo de Dios, no porque el Padre tuviera sexo con María, sino porque el Hijo siempre existió, sin comienzo, como "el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza" (Hebreos 1:3). Él es totalmente Dios. Y el Padre es totalmente Dios. Y junto con Dios el Espíritu, ellos son un Dios, una naturaleza divina. Una esencia y tres personas en una relación eterna, perfecta, gozosa.

5. Cree

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree. . ." Cuatro observaciones sobre esta fe.

Primero, significa que no todos se beneficiarán de lo que Jesús vino a hacer. Pero "todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El resto perecerá, y no tendrá vida eterna.

Segundo, la palabra misma significa aceptar algo como cierto; y cuando se refiere a una persona, implica confiar en ella en lo que en esencia es esa persona, y hacer lo que ella dice hacer.

Tercero, Juan 1:11-12 muestra que otra palabra que Juan tiene para explicar –cree es recibir. "A lo suyo vino [Jesús], y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Por tanto, recibir a Jesús y creer en Jesús son frases intercambiables.

Cuarto, si preguntamos: "¿Recibirle como qué?, la respuesta sería: "Recibirle como lo que Él es". Por ejemplo, en Juan 6:35, Jesús dice: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” Así que aquí, creer significa venir a Jesús y recibirle como la comida y bebida que satisface nuestras almas. Esta es una de las razones por la que digo que debemos recibirle como nuestro Tesoro (Mateo 13:44). Y por esto es que la fe es tan transformadora.

6. Pierda

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se  pierda. . ." Lo más evidente y más importante, es ver que perderse es la alternativa a la vida eterna (". . . no se pierda, mas tenga vida eterna.” Por tanto, si usted perece, no tendrá vida eterna.
Otra verdad que queda clara aquí es que el versículo 18 describe la perdición como un estado de condenación. "El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.” Y ello significa que la sentencia judicial de la ira de Dios está sobre nosotros como pecadores y permanece sobre nosotros. Lo vemos en Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Así que ya estamos bajo condenación a causa de nuestro pecado e incredulidad. Y perdernos significa permanecer eternamente bajo la ira de Dios. Usted no puede imaginar algo peor que tener al Dios omnipotente oponiéndosele eternamente con una ira justa. Ese es el significado de pierda.

7. Vida

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna." Esto no sólo significa que usted existirá eternamente. Todo el mundo existe eternamente. Pero no todo el mundo tiene vida eterna. Esta vida significa, primeramente, que nacemos nuevamente y tenemos vida espiritual. Por Juan 6:63 sabemos que "El Espíritu es el que da vida”. Y sabemos por 1 Juan 5:11 que "esta vida está en su Hijo [el Hijo de Dios] ." Esta vida es vida para Dios; vida que puede ver y disfrutar a Dios como glorioso, y a toda su creación de la manera en que Él quiso que fuera disfrutada.

Por tanto, al creer ocurre que, mediante esa fe, el Espíritu Santo nos une a Cristo, en quien hay vida. Y, en ese instante, nacemos de nuevo, creemos, somos unidos con el Hijo de Dios, y tenemos su vida.

Y por ser vida del Hijo de Dios, permanece para siempre. "Yo soy la resurrección y la vida [dijo Jesús]; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11:25-26).

Jesús Da Vida; y Muere en Nuestro Lugar

Y, en este punto, no olvide lo que vimos con relación a la palabra dio. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. . ." Significando dio para morir. Como Jesús murió en nuestro lugar bajo la ira de Dios, nosotros no nos perdemos bajo la ira de Dios. Él era "el Cordero de Dios," el sacrificio entregado en nuestro lugar, quien llevó nuestro pecado y nuestro castigo (Juan 1:29,36).

Por tanto, tenemos vida eterna porque Cristo murió en nuestro lugar, y porque en Él está la vida. Él elimina el gran obstáculo de la ira de Dios, y suple la vida eterna que no tenemos en nosotros mismos.

¿Es ésta la Vida que Usted Disfruta?

Lo que nos deja sólo una pregunta: ¿Vive usted en el perdón y en la libertad de Juan 3:16? ¿Ha sido usted liberado del temor de la muerte? ¿La incertidumbre de ser amado así moldea sus relaciones interpersonales? No estoy preguntándole si se sabe este versículo. Pero, ¿lo cree? ¿Es ésta su vida? ¿Acaso todo lo que hace está permeado con este versículo?
Quiera Dios concederle una fe así. Crea en esta promesa de Juan 3:16. Reciba el tesoro de Cristo, y viva.

Tuesday, December 27, 2011

Ocho razones por las que creo que Jesús resucitó por John Piper


1. Jesús mismo testificó su próxima resurrección.

Jesús habló abiertamente de lo que le iba a ocurrir: la crucifixión y luego la resurrección de entre los muertos. "Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y después de tres días resucitar" (Marcos 8:31, también ver Mateo 17:22 y Lucas 9:22). Aquellos que consideran inconcebible la resurrección de Cristo probablemente dirán que Jesús estaba engañado o (más probable) que la iglesia antigua puso esas declaraciones en su boca para hacerle enseñar la falsedad que ellos mismos habían concebido. Pero aquellos que leen los Evangelios y llegan a la convicción considerada de que aquel que habla tan afanosamente por medio de estos testigos no es el invento de una imaginación atolondrada, no estarán satisfechos por este esfuerzo para explicar el testimonio del propio Jesús acerca de su resurrección.
Esto es especialmente verdadero en vista del hecho de que las palabras que predicen la resurrección no son sólo las palabras simples y directas mencionadas anteriormente, sino también palabras indirectas y sesgadas que tienen mucho menos probabilidad de ser la simple invención de discípulos engañados. Por ejemplo, dos testigos declaran por separado de dos maneras distintas la declaración que Jesús hizo mientras vivía que si sus enemigos destruyeran el templo (de su cuerpo), en tres días lo levantaría (Juan 2:19; Marcos 14:58; cf. Mateo 26:61). También habló alusivamente de la “señal de Jonás”—tres días en el corazón de la tierra (Mateo 12:39; 16:4). Y lo aludió nuevamente en Mateo 21:42—“La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido." Encima de su propio testimonio a la próxima resurrección, sus acusadores dijeron que esto era parte de la afirmación de Jesús: "Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aun vivía, dijo: 'Después de tres días resucitaré'" (Mateo 27:63).
Nuestra primera evidencia de la resurrección, por lo tanto, es que Jesús mismo habló de ella. La profundidad y naturaleza de las declaraciones hacen improbable que las haya inventado una iglesia engañada. Y el carácter de Jesús mismo, revelado por estos testigos, no ha sido juzgado por la mayoría de la gente de ser un loco o un engañador.

2. La tumba estaba vacía el día de Pascua.

Los documentos más antiguos declaran esto: “Y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús” (Lucas 24:3). Y lo confirmaron los enemigos de Jesús diciendo que los discípulos habían robado el cuerpo (Mateo 25:13). No se podía encontrar el cuerpo de Jesús. Existen cuatro posibilidades para explicar esto.
2.1 Sus enemigos robaron el cuerpo. Si lo hicieron (y ellos nunca declararon haberlo hecho), entonces seguramente hubieran presentado el cuerpo para detener la propagación exitosa de la fe Cristiana en la misma ciudad donde ocurrió la crucifixión. Pero, no pudieron presentarlo.

2.2 Sus amigos robaron el cuerpo. Esto fue un rumor antiguo (Mateo 28:11-15). ¿Es probable? ¿Pudieron ellos vencer a los guardias en la tumba? Más importante, ¿hubieran podido predicar con tanta autoridad que Jesús había resucitado, sabiendo que no lo había hecho? ¿Hubieran arriesgado sus vidas y aceptado palizas por algo que sabían era un fraude?

2.3 Jesús no estaba muerto sino inconsciente cuando lo postraron en la tumba. El despertó, movió la piedra, venció a los soldados, y se desvaneció de la historia después de unas cuantas reuniones con sus discípulos donde los convenció que había resucitado de los muertos. Ni siquiera los enemigos de Jesús intentaron esta trama. El obviamente estaba muerto. Los Romanos se encargaron de eso. La piedra no se podía mover desde el interior por un hombre que acababa de ser apuñalado en el costado por una lanza y había pasado seis horas clavado a una cruz.

2.4 Dios resucitó a Jesús. Esto es lo que él dijo que iba a pasar. Y esto es lo que dicen los discípulos que pasó. Pero, mientras exista la remota posibilidad de explicar la resurrección de una manera natural, la gente moderna dice que no debemos concluir que hay una explicación sobrenatural. ¿Es razonable esto? Yo no creo que sea. Claro, no queremos ser ingenuos. Pero tampoco queremos rechazar a la verdad sólo porque es extraña. Necesitamos estar conscientes de que nuestras obligaciones son muy afectadas por nuestras preferencias—ya sea por las cosas que surgirían de la verdad de la resurrección, o por las cosas que surgirían de la falsedad de la resurrección. Si el mensaje de Jesús te ha expuesto la realidad de Dios y la necesidad de perdón, por ejemplo, entonces el dogma en contra de lo sobrenatural puede perder su poder sobre tu mente. ¿Podrá ser que esta franqueza no sea prejuicio hacia la resurrección, sino la libertad del prejuicio en su contra?
3. Los discípulos fueron transformados casi inmediatamente de ser hombres sin esperanza y llenos de miedo después de la crucifixión (Lucas 24:21, Juan 20:19) a ser hombres confiados y testigos audaces de la resurrección (Hechos 2:24, 3:15, 4:2).

Su explicación sobre este cambio era que habían visto a Cristo resucitado y fueron autorizados a ser sus testigos (Hechos 2:32). La explicación más popular de la competencia era que su confianza se debía a alucinaciones. Hay numerosos problemas con tal noción. Los discípulos no eran ingenuos, sino personas sensatas e incrédulas tanto antes y después de la resurrección. (Marcos 9:32, Lucas 24:11, Juan 20:8-9, 25). Además, ¿es la enseñanza profunda y noble de aquellos que presenciaron al Cristo resucitado como el producto de las alucinaciones? Y, ¿qué acerca de la gran carta de Pablo a los Romanos? A mí, en lo personal, me resulta difícil pensar que este gigante intelecto y esta alma profundamente transparente hayan sido engañados o engañadores, y él declaró haber visto al Cristo resucitado.

4. Pablo declaró que, no sólo él había visto al Cristo resucitado, sino que otros 500 también lo habían visto, y muchos todavía estaban vivos cuando él hizo esta declaración pública.

“Luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen” (1 Corintios 15:6). Lo que hace esto tan relevante es que fue escrito a griegos que no creían tales declaraciones cuando muchos de estos testigos aún vivían. Así que era una declaración arriesgada si se podía desmentir con un poco de investigación directa.

5. La mera existencia de una iglesia Cristiana primitiva que prosperó y conquistó imperios respalda la verdad de declarar la resurrección.

La iglesia se propagó sobre el poder del testimonio de que Jesús resucitó de los muertos y de que Dios lo hizo Señor y Cristo (Hechos 2:36). La señoría de Cristo sobre todas las naciones es basada en su victoria sobre la muerte. Éste es el mensaje que se propagó en todo el mundo. Su poder de cruzar culturas y crear un nuevo pueblo de Dios fue un fuerte testimonio de su verdad.

6. La conversión del Apóstol Pablo respalda la verdad de la resurrección.

Él argumenta ante un público parcialmente negativo en Gálatas 1:11-17 que su evangelio viene del Cristo resucitado y no de los hombres. Su argumento es que antes de su experiencia en el camino a Damasco cuando vio al Cristo resucitado, él era violentamente opuesto a la fe Cristiana (Hechos 9:1). Pero ahora, ante el asombro de todos, está arriesgando su vida por el evangelio (Hechos 9:24-25). Su explicación: El Cristo resucitado se le apareció y le autorizó que encabezara la misión de los Gentiles (Hechos 26:15-28). ¿Podemos darle crédito a tal testimonio? Esto nos lleva al siguiente argumento.

7. Los testigos del Nuevo Testamento no portan la estampa de ingenuos o engañadores.

¿Cómo se le da crédito a un testigo? ¿Cómo se decide si creer en el testimonio de una persona? La decisión de darle crédito al testimonio de una persona no es lo mismo que completar una ecuación matemática. La certeza es de un tipo distinto, pero aun así puede ser igual de firme (yo confío en el testimonio de mi esposa de que es fiel). Cuando un testigo está muerto, podemos basar nuestro juicio de él sólo en el contenido de sus escrituras y los testimonios de otros acerca de él ¿Cómo se comparan Pedro, Juan, Mateo y Pablo?
En mi juicio (y en este momento podemos vivir auténticamente sólo por nuestro juicio – Lucas 12:57), las escrituras de estos hombres no se leen como las obras de hombres ingenuos, fácilmente engañados o engañadores. Ellos tienen profundo entendimiento de la naturaleza humana. Su compromiso personal es sobrio y cuidadosamente planteado. Sus enseñanzas son coherentes y no parecen ser los inventos de hombres inestables. Tienen alto nivel moral y espiritual. Y las vidas de estos hombres están totalmente consagradas a la verdad y al honor de Dios.

8. Existe una gloria en el evangelio de la muerte y resurrección de Cristo como fue narrado por los testigos bíblicos que se autentifica a sí misma.

El Nuevo Testamento enseña que Dios mandó al Espíritu Santo a glorificar a Jesús como el Hijo de Dios. Jesús dijo, “Cuando el Espíritu de verdad venga, os guiará a toda la verdad… El me glorificará” (Juan 16:13). El Espíritu Santo no hace esto diciéndonos que Jesús resucitó. Lo hace al abrir nuestros ojos para ver la gloria patente de Cristo en el relato de su vida, su muerte y su resurrección. Nos permite ver a Jesús tal y como era, de modo que es irresistiblemente verdadero y bello. El apóstol planteó el problema de nuestra ceguera y su solución de esta manera: “El dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios… Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo” (2 Corintios 4:4 y 4:6).
Un conocimiento salvador de Cristo crucificado y resucitado no es el mero resultado de razonamiento correcto acerca de hechos históricos. Es el resultado de la iluminación espiritual para ver esos hechos por lo que verdaderamente son: Una revelación de la verdad y gloria de Dios en la faz de Cristo—que es el mismo ayer, ahora y siempre.

Pastor John

Wednesday, December 21, 2011

La Necesidad de Orar… ¡A solas! -por Jorge Trujillo

Mateo 14
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.


La oración es el medio por el cual nos acercamos a la presencia de Dios y podemos tener comunión con El.  La Biblia nos ordena en muchas ocasiones a orar.  Se nos dice que la oración debe ser parte de la vida del Cristiano.  Dios desea que sus hijos le busquen en oración.  Una forma de orar muy eficaz es la oración en grupo.  En varias ocasiones se presentan ejemplos de personas que oraron unidos como grupo.  Un ejemplo perfecto es el día de Pentecostés, cuando estaban todos unánimes en oración. “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1:14) 
 
Después de esto, los discípulos acostumbraban a orar unidos.  En el Segundo capitulo de Hechos leemos “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”  (Hechos 2:41-42.)  Sin duda la oración en grupo es de mucho beneficio a los creyentes y Dios hace grandes obras en su pueblo cuando este ora en grupo. 
 
Otra forma de oración la cual es muy eficaz, es la oración en pareja.  En ocasiones, también existe la necesidad de orar acompañado de otro compañero que esté de acuerdo con uno para pedir a Dios. Jesús dijo “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19.)  Al igual que la oración congregacional o en grupo, la oración en compañerismo Cristiano con dos o tres hermanos, es de grande importancia en la vida de los creyentes.  La oración con un compañero o compañera en la fe da un sentido de fuerza, hermandad y comunión cristiano que no puede ser grande edificación a la vida espiritual. 
 
Aunque muchas veces participamos de las oraciones en grupo, y quizás otras veces en compañía o acuerdo con otra persona, tendemos a descuidar el llamado a estar a solas con Dios en oración.  Pero es muy necesario orar a solas.   

Jesús y los Creyentes del Pasado oraban solos

Jesucristo acostumbraba a irse lejos de la multitud para estar a solas.   Después de ser bautizado, Jesús se fue solo al desierto.  Allí pasó tiempo en comunión con Dios.  Cuando los judíos lo quisieron hacer rey, en contra del plan divino, Jesús se fue de ellos a un monte donde estuvo a solas con Dios. 
 
Hombres como Job, Elías, David, Daniel oraban solos.  Pasaban tiempo con Dios a solas en la oración.  Mujeres como Ana la madre de Samuel, se nos dice que se fue sola al templo a orar a Dios.  Estos ejemplos no deben ser pasados por alto o ignorados.  Son ejemplos de gran importancia los cuales debiéramos tomar como patrón en nuestras vidas, pero lo más importante de la oración a solas con Dios, no es solo el ejemplo de estos hombres y mujeres de Dios sino el hecho de que Cristo nos ordenó ‘orar a solas’. 

Jesús dijo que debíamos orar solos  

La oración a solas  es importante en la vida de los que buscan a Dios. Y Dios busca personas que estén dispuestas a buscarle no solo en público o acompañados sino también ‘a solas…’.  En el sermón del monte Jesús dijo: 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6.)

Esas palabras de Jesús, más que una simple recomendación ó consejo son un importante mandamiento.  A veces estamos muy dispuestos a orar en grupo de forma pública y congregacional, no tenemos problemas en orar junto con otro cristiano que nos pida tal cosa, pero la oración a solas se nos hace muy difícil.  ?Porqué será?  Creo que la oración a solas es la más importante de todas las oraciones que un Cristiano pueda hacer.  Los momentos a solas con Dios tienen un gran impacto en la vida del creyente.  Existen ciertas cosas que hacen del orar a solas un acto de importancia especial.  A continuación listaremos brevemente algunos de estos beneficios.

I.            Importancia de Orar a solas…

a.       Es indicación de humildad: La oración a solas, es indicio de humildad.  Cuando oramos a solas solamente Dios nos puede ver, nadie puede ni ver ni oír lo que pedimos.  En contraste a los arrogantes y orgullosos que les gustaba orar en público “para ser vistos por los hombres”, Jesús nos dio a entender que los que oran en secreto “a solas con Dios”, son personas humildes de espíritu, de ellos es el reino de los cielos.  Hace falta humildad para sin que nadie lo sepa, ir de rodillas a Dios y derramar nuestro corazón ante Él.  En público todos oran, hasta los pecadores, pero en secreto, solo los humildes oran. 
 
b.      Es indicación de compromiso: Cuando oramos a solas esto nos deja ver el nivel de compromiso que tenemos con Dios.  Solamente los que están comprometidos con Dios oran a solas.  Solamente los que buscan ser guiados por Dios sacan tiempo para buscar su guía en oración.  Los que están comprometidos con Dios, no-solo oran ‘a solas’ en tiempo de necesidad y en momentos difíciles de la vida sino que tienen una comunión con Dios siempre. Aun cuando las cosas van bien, “en viento en popa y a toda vela..”  Si se busca a Dios en oración solamente cuando las cosas marchan mal, esto nos indica que no existe un compromiso verdadero con Dios.

c.       Privacidad: La oración puede ser un acto público pero aun más que público debe ser un acto privado.  Cuando oramos a solas podemos abrir nuestro corazón a Dios y derramar nuestra alma delante de Él sin temor a que alguien esté escuchando lo que decimos.  Cuando un hijo de Dios le busca en el secreto de la soledad ni el mismo Diablo puede intervenir en su oración.

Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  

Allí podemos abrir nuestro corazón no solo para hacer peticiones por ‘cosas’ sino para hablar claramente a Dios sobre nuestras debilidades y la necesidad que tenemos de su fortaleza y su ayuda.

Salmos 5
2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,     Porque a ti oraré.  3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.  4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
 
En la soledad con Dios podemos alabar su nombre, exaltarle y hablarle con todo nuestro corazón dejándole saber lo que sentimos por él.  Nuestra confianza y fe se hacen claras cuando estamos a solas con nuestro Dios. 
 
d.      Para enfrentar momentos difíciles
En Getsemaní, Jesús se apartó de los discípulos para orar a solas.  La situación la cual tenía delante requería que él estuviera a solas con su Padre.  Se enfrentaría al momento más difícil de su ministerio en la tierra.  Sería entregado para ser azotado y finalmente crucificado.  Pero a solas con Dios, Jesús consiguió la fortaleza necesaria para someterse a la voluntad del Padre.  Que buen ejemplo para nosotros cuando somos tentados el recorrer ‘a solas’ hacia nuestro Padre para que nos socorra en la tentación y la prueba. 
 
Hebreos 4
 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno Socorro.
 
e.      Para tomar decisiones importantes 
Cuando tenemos que tomar decisiones de importancia.Decisiones que van más allá del trato diario, es importante sacar tiempo para buscar la guía de Dios en oración a solas.  Cuando Jesús fue a escoger sus doce discípulos y marcar el comienzo de su ministerio público, edificando el reino de Dios y preparando a los hombres que habrían de tomar el control después que el se fuera, Cristo sacó tiempo para orar…. ¡A solas!

Lucas 6 (Mt. 10.1-4; Mr. 3.13-19)
 12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.  
 
Decisiones matrimoniales, asuntos de negocios, inversiones, decisiones sobre el ministerio, decisiones como el cambiar de casa, de Iglesia o de trabajo y otras cosas de importancia deben de ser siempre tratadas a solas con Dios. 
 
f.        Es agradable a Dios: Cuando la persona toma tiempo para estar ‘a solas’ con Dios en oración ó meditación, Dios le mira con agrado. Dios que ve en secreto…

Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
 
Esta frase “y tu Padre que ve en secreto”, nos dice mucho.  De la misma manera que nosotros como padres, nos gusta tener una relación y momentos a solas con nuestros hijos, así también Dios busca una relación individual con sus hijos.  A Él le interesa que usted y yo vayamos a buscar su rostro “a solas” con Él.  Debemos buscarle como verdaderos adoradores (Juan 4), que adoran en espíritu y en verdad.  Dios desea tales adoradores que le busquen ‘en secreto’, que estén dispuestos a dejar por un momento todo el bullicio del mundo y las distracciones de la vida para pasar un rato en secreto con su Padre. 
 
g.      Produce la mayor recompensa
La recompense de los que buscan la Gloria de los hombres es  corta y pasajera, pero el galardón de los que buscan a Dios en lo secreto es grande y poderoso.  Las grandes batallas y los grandes logros públicos se ganan en no a la vista de todos sino en lo secreto de nuestra relación con Dios.  David, El Salmista oraba en secreto y confiaba en que Dios le daría una recompensa pública… 
 
Salmos 55
16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. 18 Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos. 19 Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian. 
 
Elías, un hombre sujeto a pasiones como las nuestras, tenía una relación con Dios la cual le fue recompensada públicamente.  En 1 Reyes 18 cuando estaba frente a los sacerdotes de Baal, Elías disfrutó de una grande Victoria pública.  Dios respondió su corta oración instantáneamente.  Fuego bajo del cielo y consumió el holocausto y el agua en presencia de todos.  Elías conocía a su Dios porque pasaba tiempo a solas con Él. 

Santiago 5
La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. (1) 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

No tengo nada en contra de hacer oraciones antes de comenzar a predicar y a veces yo mismo oro en público antes de predicar.  Pero me llama la atención aquellas personas que antes de predicar se pasan diez o quince minutos ó más orando y reprendiendo los demonios, limpiando los aires y echando fuera malicias repitiendo con fuerza una y otra vez que Dios pase un fuego ó carbón por sus labios y que queme la inmundicia.  Creo que esa oración es importante, pero el hombre de Dios debe de hacer esa oración a solas con Él.  Cuando se para una persona frente a la congregación a predicar es a predicar.  Sé que hay situaciones donde el ambiente requiere tales oraciones y el Espíritu Santo nos dirige a eso, pero creo no siempre ha de ser así.  Ciertamente Elías no hizo una larga oración ni limpió los aires y pasó un carbón por sus labios delante de los profetas de Baal.  El simplemente oró una corta oración y Dios contestó.  Ya Elías había pasado tiempo a solas con Dios.  
Daniel fue recompensado públicamente cuando fue acusado injustamente por los hombres de Babilonia… 
 
     Daniel 6
 10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.  
 
Daniel era un hombre de oración diaria, tres veces al día.  Aún cuando estaba ocupado en su vida política en un reino extranjero.  Aun sabiendo que era en contra de la ley de los hombres, Daniel permaneció firme en su decisión de pasar momentos a solas con su Dios.  ¡Dios le recompensó! 
 
 Finalmente recordamos a la fiel Ana, la madre de Samuel quien fue recompensada en público por haber buscado a Dios a solas! Dios le concedió el hijo que tanto deseaba y todos, incluyendo a Elí quien la acusó de ebria pudo ver la recompensa de Ana.  
 
Podemos estar seguros de que cuando buscamos a Dios en oración, Él nos recompensará.  Dios se interesa en ‘recompensar’ sus hijos. “…Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6)”  En la carta a los Hebreos 11:6 se nos dice que Dios es ‘galardonador de los que le buscan”.  No temamos saber que nuestro Padre ‘ve en lo secreto’.  Dios ve nuestro corazón y dice Cristo que el no fallará en recompensarnos públicamente. 
 
La Necesidad de Orar… ¡A solas!
Volviendo al texto que hemos tomado para este mensaje, quiero hacer notar cuatro cosas importantes con respecto al tema que estamos tratando.  Las acciones de Jesús nos dan una indicación clara de como proceder para buscar el rostro de Dios.  “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23.)  Veamos los pasos… 
 
1.       Despida la multitud
Cuando queremos estar a solas con Dios y nos hemos propuesto hacerlo, debemos de comenzar por ‘despedir la multitud’.  Eso significa que debemos de buscar el tiempo donde podamos estar solos sin la molestia de nadie.  A veces hasta los seres más cercanos y queridos a nosotros, pueden ser estorbo para nuestro momento a solas con Dios.  Cristo no solo despidió a la multitud sino que antes de eso.  Jesús despidió a sus apóstoles, antes de despedir la multitud.  Después de esto, estaba solo, sin la multitud y sin los apóstoles. 
 
 2.       Suba al monte
Después de estar solo, Jesús subió al monte.  Esto es importante en nuestra vida.  El monte representa la presencia de Dios.  En la carta a los Hebreos se nos dice que los creyentes en Cristo tenemos acceso directo a la presencia de Dios, al monte de Sion en los cielos. “Si no que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…”( Hebreos 12:2) 
 
Ya la Sion no es terrenal sino celestial.  Usted puede “subir al monte” donde quiera que se encuentre.  En su tiempo libre de almuerzo, en su cuarto en la noche, en una esquina de su casa en la madrugada o en el patio de su casa.  No importa donde usted se encuentre y donde escoja estar a solas con Dios, allí usted podrá “subir al monte de Sion”.  El asunto no es donde usted se encuentra sino que ‘suba al monte’, una vez allí… “ore aparte”. 
 
3.       Enfrente la noche
Es interesante que en nuestra vida han de venir adversidades de distintos tipos.  Dios no nos ha prometido un camino de rosas, al contrario, nos ha dicho “en el mundo tendréis aflicción”.  Las aflicciones pueden ser oscuras como la noche. Sabemos que normalmente cuando más difícil es la situación, más solo nos encontramos.  Jesús se encontró solo en medió de la noche, pero no estaba solo, estaba en el monte, y estaba con Dios. 

4.       ¡Triunfe!
El contexto de la historia nos dice que aquella noche no era normal, era una noche tempestuosa.  Pero Jesús había pasado tiempo ‘a solas’ con su Padre.  Y cuando bajó del monte, encontró que el viento era contrario.  Las olas se levantaban violentamente pero Jesús… ¡Caminó sobre las aguas!  Si usted pasa tiempo ‘a solas’ con Dios, si busca su rostro en la soledad de su presencia, si ha subido al monte de Sion en los cielos, usted también podrá, como Jesús, bajar del monte, enfrentar la oscuridad de la noche y caminar sobre las olas de adversidad que se levantan contra su vida.

Mateo 6

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres;(1) de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,(2) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

 
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Monday, December 19, 2011

¿Deberían tener los cristianos árboles de Navidad? – John McArthur

 Al acercarse el tiempo de Navidad, preguntas como ésta surgen algunas veces. Como todo en la vida, es importante abordar estos asuntos con discernimiento bíblico.



En este caso, no vemos nada incorrectoen el árbol de Navidad tradicional. Sin embargo, algunos han enseñado que está mal tener un árbol de Navidad en casa. ¿Son válidas sus razones? No lo creo.
Consideremos las dos objeciones más comunes que las personas hacen contra el árbol de Navidad.
Primero, algunos afirman que los árboles de Navidad tienen orígenes paganos. Sin embargo se cree que Bonifacio, aquel misionero inglés en la Alemania del siglo octavo, instaló el primer árbol de Navidad. Él habría reemplazado así los sacrificios al roble sagrado del dios Odin por un árbol adornado en tributo a Cristo. Otros relatos afirman que Martín Lutero introdujo el árbol de Navidad iluminado con velas. Basados en esa información podriamos decir que el árbol de Navidad tiene un pedigrí cristiano distinguido.


Sin embargo, aún si un trasfondo pagano pudiera ser claramente establecido, esto no necesariamente significa que deberíamos abstenernos de usar o disfrutar un árbol de Navidad. Quizás la siguiente analogía nos ayude a comprenderlo mejor:

Durante la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Armadas americanas destinaron cierta cantidad de islas remotas del Pacífico Sur como pistas de aterrizaje temporales y depósitos de suministros. Nunca antes las tribus indígenas de aquellas regiones habían visto de cerca la tecnología moderna. Los grandes aviones de carga llevaban a las islas bienes materiales desconocidos para los lugareños: encendedores (que éstos consideraron milagrosos), jeeps, refrigeradores, radios, herramientas mecánicas, y comida variadísima. Cuando la guerra terminó, los isleños concluyeron que los hombres que habían traído aquellos enseres y que luego se habían ido eran dioses del cargamento, por lo que construyeron santuarios para expresar su esperanza de que éstos volverían con más bienes.
La mayoría de la gente ni siquiera sabe acerca de esta superstición religiosa. Del mismo modo, pocos saben acerca de la adoración de los árboles. Cuando un niño saca un regalo  de debajo del árbol de Navidad y desenvuelve un gran avión de carga a escala, nadie mira aquel objeto como un ídolo. Ni se mira al árbol de Navidad como si fuera una especie de dios del regalo. Comprendemos la diferencia entre un juguete y un ídolo tal como, claramente, comprendemos la diferencia entre un ídolo y un árbol de Navidad.


No vemos ninguna razón válida para hacer cualquier conexión entre los árboles de Navidad y los ídolos de madera o la adoración a los árboles.  Aquellos que insisten en hacer tales asociaciones deben tomar nota de las advertencias de la Biblia en contra de juzgar a otros en las cosas dudosas (ver Romanos 14 y 1 Corintios 10:23-33).


Otro argumento común contra los árboles de Navidad es que los tales están prohibidos en Jeremías capítulo 10.  Sin embargo, una mirada más cercana a ese capítulo demuestra que no tiene que nada que ver con árboles navideños sino que se refiere a la adoración de ídolos tallados en madera. El versículo 8 dice contundente: “Enseñanza de vanidades es el leño”, es decir, la doctrina sobre el culto a los ídolos de madera no tiene valor alguno.


El culto al ídolo es ciertamente una violación evidente al mandamiento que dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…”  Mas no hay ninguna conexión entre la adoración de ídolos y el uso de árboles de Navidad, así que ni siquiera deberíamos preocuparnos por los argumentos que, sin fundamento, combaten la decoración navideña.  Más bien deberíamos enfocarnos en Jesucristo, el centro de la Navidad, mostrando toda diligencia en recordar la razón verdadera de las celebraciones de esta temporada.